sábado, 10 de diciembre de 2011

JOSÉ TIPO DE JESUCRISTO +

 Prologo.  08/11/11                                                                                                                            Leer la historia de José, hijo de Jacob desde el  capítulo 37 del  libro de Génesis, puede cautivar  y agradar a cualquiera. Es realmente una historia maravillosa donde demuestra la misericordia de Dios hacia los que le temen;  y  como Él cumple con su promesa de Romanos 8.28 que dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Ya que este era un plan a largo plazo que Dios tenia  para salvar a esta familia del hambre que habría en el futuro. Este relato debería ser leído por los padres a los niños, o darlo como tarea a los más grandecitos, y relacionarlo luego como un tipo de Jesucristo, cuyas coincidencias se expondrán al final.
Posiblemente en algún momento  tuvimos la oportunidad de leer, u oír algún comentario sobre José y cómo sus hermanos lo odiaban, debido a que Jacob su padre lo amaba más que a todos ellos,  por ser el hijo que tuvo en su vejez de Raquel la mujer de su primer amor, la cual amaba mucho. Luego ese odio de los hermanos se acentuó cuando  José, tuvo unos sueños que daban a entender que sus hermanos se inclinarían ante él, o que señorearía sobre ellos. Esto molestó aún más a sus hermanos  los cuales comenzaron  a aborrecerle, primeramente por la preferencia que tenía su padre  hacia él,  y luego por  los sueños que había revelado.
José odiado y vendido.
En una oportunidad que Jacob no tenía noticias de sus hijos, ya  que estaban pastoreando sus rebaños en lugares muy distantes, con el fin de hallar buenos pastizales para  las ovejas; envió al joven José que en ese tiempo tendría como unos veinte años, con el fin de  tener noticias de ellos. Jacob estaba preocupado porque en ese tiempo había bandas armadas, que robaban rebaños y mataban  a los pastores. Cuando los hermanos de José, de lejos lo vieron venir tanto era el odio que le tenían  que conspiraron contra él para matarlo.
Como Dios es  él  que tiene el control de todo, y  sus ojos están  sobre aquellos  que tienen un propósito específico en sus planes, usa a Rubén el mayor de ellos para disuadir a sus hermanos, aconsejándolos de no derramar su sangre, sino de echarlo en una cisterna vacía y sin agua que estaba en ese sitio. Seguramente  esto era con el fin de hacerlo volver a su padre. Judá tampoco era del parecer de matar al joven y estaba  pensando que al no poder salir de esa cisterna de todas maneras moriría.
Mientras ellos  comían vieron  una caravana de ismaelitas que iban a Egipto, rápidamente Judá a fin de no enfrentarse  directamente con sus hermanos al tratar de  librarlo, y crear un  conflicto entre ellos sugirió, de  venderlo  a esos ismaelitas. (Para evitar que de todos modos el joven muriera de inanición  en esa cisterna al ser abandonado). Seguramente él pensaría que de esa manera tendría una oportunidad de que siguiera viviendo; sus hermanos convinieron con él y lo vendieron por veinte piezas de plata. 
Parece ser  que al momento de  decidir y efectuarse  la venta de José a los ismaelitas, Rubén que había sugerido de echarlo en la cisterna no estaba presente, por estar atendiendo su rebaño; ya que probablemente su segunda intención era la de liberarlo,  cuando los demás  se alejaran de ese lugar sacándolo de la cisterna. 
En efecto cuando él volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, no sabiendo de su suerte y temiendo lo peor  (la muerte del joven) en signo de dolor  rasgó sus vestidos. Ya que siendo él mayor de  ellos, la  responsabilidad caería sobre él. En efecto al decir: -¿adónde iré yo?- da a entender que en el futuro al descubrirse la conspiración el mayor responsable hubiera sido él. Por eso que no compartía con los demás ni de matarlo ni de abandonarlo, como  también era el sentir de Judá. Los dos  querían librarlo de las intenciones  de  los otros hermanos.
Con la desaparición física de José, que ahora  estaba  en poder de los ismaelitas, ya no había más oportunidad de devolverlo a su padre Jacob, solo restaba como dar cuenta de su desaparición, así que degollaron un cabrito y tiñeron con esa sangre la túnica de colores que su padre le había hecho. En “Génesis 37.32 dice: “y enviaron  la túnica de  colores y la trajeron a su padre, y dijeron: Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no”. Al decir “que la  enviaron” da a entender que posiblemente encargaron para eso a uno de los jornaleros, ya que ellos  no tenían el valor de presentarse, y dar la cara frente a su padre, ni de ver su reacción al sentirse culpable de lo sucedido  por haber enviado a José para recibir noticias de ellos.
La revelación de Dios a Rebeca de sus hijos
Antes de continuar con este relato, es el momento oportuno para  hacer un comentario  sobre como Jacob fue engañado por sus hijos, no fue informado de lo sucedido,  ni tuvo revelación alguna de parte de  Dios sobre este asunto.  Aun siendo él un escogido desde el vientre de su madre, y padre de una gran nación. Él llevó el dolor por la supuesta pérdida de su hijo José por casi veinte años. ¿Por qué todo esto y por tanto tiempo sin tener una revelación de parte de Dios? La probable razón es: que lo que uno siembra eso también siega. En ese momento de dolor, él estaba cosechando lo que había sembrado.
 La historia nos relata, claramente que Rebeca esposa de Isaac, habiendo concebido, ella notaba como que había una lucha en su vientre, razón por la cual fue a consultar a Dios, el cual le aclaró diciendo: “Dos naciones hay en tu seno, dos pueblos divididos desde tus entrañas. Un pueblo será más fuerte que el otro pueblo y el mayor servirá al menor”. Dicho en otras palabras el menor sería el más bendecido de parte de Dios y sería el heredero de las promesas  que le fueron hechas a su abuelo  Abraham.
Como se esperaba, Rebeca dio a luz dos hijos el primero fue  Esaú el cual era velludo (con mucho pelo) como una pelliza, luego nació Jacob y este al contrario de su hermano  era  lampiño.  Los niños  crecieron y Esaú fue un hombre diestro en la caza, mientras Jacob era quieto y más dedicado a las cosas del hogar. Esto produjo que Isaac  amara más a Esaú por la caza que traía y comía de ella; mientras Rebeca estaba más en contacto con Jacob que seguramente le ayudaba en algunos de los quehaceres de la casa  y  por supuesto le amaba más. 
Es probable que en esos largos días de invierno con lluvias y nieve, tanto  Isaac como su madre al calor del fuego relataran a sus dos hijos acerca de las maravillosas promesas que  Dios le hizo  a su abuelo  Abraham, para sus descendientes. Y de como Dios  bendijo grandemente a su abuelo, cuando le pidió que sacrificara a su único hijo, que ahora era su padre; en la tierra de  Moriah, y al momento de  degollarlo oyó  una voz de cielo que lo detuvo. Luego la promesa de bendecir y multiplicar su descendencia como el polvo de la tierra; añadiéndole que si se podía contar el polvo de la tierra, también su descendencia podría ser contada.
Seguramente les contó la hermosa historia de cómo  Dios guió a Eliezer, siervo de su abuelo para buscarla a ella (Rebeca) para llegar a ser su madre. Todos estos relatos donde se veía la poderosa  mano de Dios obrando, entusiasmaban mucho a Jacob y como las promesas pasaban de padre al hijo primogénito, él anhelaba poder ser el sucesor de esas promesas divinas. Sin embargo él sabía que su hermano era el heredero legítimo de esas promesas que él aspiraba; por ser el primogénito. Aunque  el  notaba que  Esaú  veía  estos ofrecimientos de Dios con cierta indiferencia.
Esaú desprecia y vende su primogenitura
Posiblemente  Jacob al  notar  esta indiferencia, un día quiso aprovechar la oportunidad para obtener lo que él deseaba, ser el heredero de las promesas. En una oportunidad que Esaú regresaba del campo cansado, olió el guisado, que su hermano había preparado, y le  pidió que le diera a comer de ese guiso; y Jacob le propuso a que a cambio le vendiera su primogenitura. Esaú midió el hambre que traía, contra algo intangible como era su primogenitura, y aceptó el trato; porque de todas maneras nadie le podía quitar la realidad de ser el primogénito hasta se burlarìa de Jacob. A todo esto Jacob le exigió que se cerrara el pacto jurándole que se la vendía, y Esaú le juró, vendiéndole así a Jacob su primogenitura. Jacob le sirvió a Esaú pan y el guisado, así que él comió bebió se levantó y se fue. Menospreciando así Esaú su primogenitura.
Lo primero que Esaú pensaría  al salir de allí fue: que su hermano tenía  que estar trastornado, ¿Por qué acaso eso era algo que se podía vender? yo siempre seguiré siendo el primogénito; eso es algo que no se puede cambiar. Humanamente el razonamiento de Esaú era cierto, el seguía siendo el primogénito porque nació primero. Pero el que está en los cielos, vio su actitud y la tomó en cuenta. El hecho que él despreciara su primogenitura, Dios lo había visto desde antes que él naciera; tanto su indiferencia como el rechazo. Y también conocía el deseo de Jacob, de ser el heredero de las bendiciones prometidas a su antepasado. Fue por eso que Dios le dijo a Rebeca que el mayor serviría al menor.
Aunque humanamente  nada había cambiado, y Esaú seguía siendo el primogénito, en el cielo  estaba determinado que a Jacob se le concedería el deseo de su corazón; él sería el heredero de las promesas de Dios dadas a su abuelo Abraham,  y Dios se encargaría de la manera como eso se llevaría a cabo, ya que así se lo había prometido a Rebeca antes que él naciera.
Sabemos que  en este mundo nadie es perfecto, muchos de nosotros aunque somos hijos de Dios, decimos que creemos confiamos y dependemos él; sin embargo en muchos casos  actuamos por nuestra propia cuenta porque creemos que esa es la manera más segura. Siempre pensamos que Dios es muy lento en actuar y hay que ayudarlo poniendo  nuestras ideas y actuando con lo que nos venga a mano, aun a veces  con métodos ilícitos por no esperar en él.
Isaac decide bendecir a su primogénito Esaú.
Cuando Isaac  envejeció ya no veía, y seguramente tampoco oiría muy bien. Un día le dijo a Esaú que saliera a cazar y  le hiciera un guisado como a é le gustaba  para que luego de comer le diera la bendición de Dios; para perpetrar de padre a hijo las promesas y bendiciones dadas a su padre Abraham por Dios. Seguramente Isaac  había olvidado lo que Dios le dijo a su mujer, que el mayor serviría al menor. Rebeca que estaba presente oyó las instrucciones de su esposo dadas a Esaú su hijo mayor. No sabemos si  recordó la profecía, o relacionó lo que Jacob le contaría, de cómo le  había comprado la primogenitura a su hermano. Lo cierto es, que rápidamente su mente concibió un plan que envolvería también a Jacob para que la bendición divina fuera para su hijo menor. 
Por lo que concierne a Esaú, él ni corto ni perezoso sabiendo que una primogenitura no se podía quitar ni traspasar con palabras o con un juramento, apartando de su mente ese convenio el  juramento  hecho a Jacob, siguió las directrices de su padre y sale a cazar algo para ese guisado especial, sin tomar en cuenta que Dios había observado cómo él había  tomado en poco su primogenitura.
 Viéndolo del punto de vista humano  todo dependía del factor tiempo, en que Esaú tardaría en traer la caza para el guisado que su padre quería, para que la bendición saliera de sus labios. Para  Isaac, Rebeca, Jacob y Esaú, ya no era Dios el que iba a determinar cuándo, cómo y a quien; sino de Isaac y Esaú. Viendo su madre que el tiempo apremiaba,  quiso que a Dios “se le facilitara todo ayudandolo” para que Isaac  fuera  el canal de bendición para el “nuevo y amado primogénito Jacob”.  
La trama adelantándose a la promesa de Dios.
Analizando lo que Dios le dijo a Rebeca, Él le aclaró que en su seno habían dos naciones, las cuales estarían divididas desde sus entrañas; y que un pueblo sería más fuerte  que el otro pueblo, y que el mayor  serviría al menor. ¿Sabía Rebeca  cuál  era el menor de sus dos hijos? ¿Le referiría ella a Isaac su esposo lo que Dios le había revelado que el  mayor serviría al menor? Lo único y lo más sensato  que ellos tenían que hacer era esperar que Dios actuara llevando a cabo lo que había prometido.

¿Será que pensaron que a Dios  se le estaba escapando las cosas de sus manos, o  que ya no iba a poder cumplir lo que había prometido, debido a que Isaac había tomado otra  decisión? ¿Sería posible que después de aclararle a Rebeca lo que acontecería ahora no iba a poder cumplir esa promesa? O ¿que Dios no tomó en cuenta el menosprecio que Esaú tuvo por su primogenitura, y el ardiente deseo de Jacob de ser el primogénito? Él vio eso antes que Esaú naciera, y como Jacob anhelaba esa bendición. Todas estas  incógnitas se contestan por si solas.
Comenzaremos diciendo que al momento de nacer, todos conocían lo que Dios le había revelado a Rebeca. Pero para ellos,  lo más relevante en ese  momento de la revelación, era que nacerían dos varones representando a dos naciones. La otra parte “que el mayor serviría al menor “para el momento que los niños ni siquiera habían nacidos era secundario. Después  de unos treinta años, que ya eran hombres lo que Dios dijo se había olvidado completamente. Esto es un problema muy común entre nosotros los humanos de olvidar lo que Dios dijo, reveló, o que hará; siempre caemos en eso  que el tiempo borra las promesas de Dios.bbbbbb
La urgencia  del caso estaba ahora condicionada  según ellos,  al tiempo que demoraría Esaú en encontrar la presa, cazarla, regresar con ella para  preparar el guisado. Esto  puso a Rebeca en una situación de nerviosismo,  había que hacer algo, posiblemente razonando  entre sí, pensaba que esa bendición le pertenecía a Jacob por dos razones, por la profecía revelada por Dios; y por el juramento que Esaú le hizo al venderle su primogenitura. Sin embargo ella vio que Esaú no estaba dispuesto a cumplir el  juramento que había hecho a Jacob, Primero por  no decirle  nada a su padre que ese derecho se lo había cedido a su hermano Jacob,  y segundo  por haberse él encaminado al campo para buscar la caza que había de traer. 
A fin de no omitir ningún  detalles de este lamentable comportamiento de Rebeca y Jacob, los cuales actuaron  con engaños y mentiras, Se trascribe toda esta historia como lo relata la Palabra en Génesis 27,  donde mayormente resalta la desconfianza humana  hacia las promesas de Dios. No respetando al esposo y padre  y aprovechándose de la  situación en la cual se  encontraba  Isaac por sus impedimentos físicos, (que posiblemente se debía a su afición en comer tanta carne “como a él le gustaba”) ni teniendo  temor de Dios al utilizar engaños y mentiras para un objetivo espiritual; y mostrar una total desconfianza pensando que Dios ya no podía cumplir con  lo que había revelado, por las circunstancias de cómo se estaban desarrollando las cosas. 
(Nada de todo esto es comparable a aquel Abraham que hasta el último momento estuvo dispuesto a sacrificar su hijo Isaac confiando en la promesa dada por Dios,  que en Isaac le sería levantada descendencia. Y aun sacrificándolo creía que  Dios sería  poderoso  de levantarlo aún de entre los muertos para cumplir con su promesa; por eso Dios lo  amó tanto y lo detuvo  cuando estaba a punto de  degollar a su hijo.)
Isaac engañado por su hijo Jacob.
Génesis 27.6-29 “Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo: Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera. Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando. Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta; y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte. Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mí hermano es hombre velloso, y yo lampiño. Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y ve y tráemelos. Entonces él fue y los tomó, y los trajo a su madre; y su madre hizo guisados, como a su padre le gustaba. Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor; y cubrió sus manos y la parte de su cuello donde no tenía vello, con las pieles de los cabritos; y entregó los guisados y el pan que había preparado, en manos de Jacob su hijo”.
 “Entonces éste fue a su padre y dijo: Padre mío. E Isaac respondió: Heme aquí; ¿quién eres, hijo mío? Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendigas. Entonces Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan pronto
hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios hizo que la encontrase delante de mí. E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no. Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú. Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y le bendijo. Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo soy. Dijo también: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió. Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío. Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo: Mira, el olor de mi hijo, Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; Dios, pues, te dé del rocío del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto. Sírvante pueblos Y naciones se inclinen a ti; Sé señor de tus hermanos, Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldijeren Y benditos los que te bendijeren.
La consecuencia del engaño y de no esperar.
Todo este relato de Isaac, Rebeca, Jacob y Esaú ha sido con el fin de poder entender como se dijo anteriormente el motivo por el cual Jacob tuvo que recibir ese engaño de parte de sus hijos sin ser advertido por Dios; por no haber esperado en Él y engañar a su padre mintiendo. Él tuvo que llevar el dolor de la supuesta pérdida de su hijo José por casi veinte años. Nos preguntaríamos ¿Por qué todo esto y por tanto tiempo siendo él un escogido en el plan de Dios? La probable razón es: que lo que uno siembra eso también siega. En ese momento de dolor él estaba segando lo que había sembrado, aun  siendo él un escogido desde el vientre de su madre,  y padre de una gran nación. Todo por no esperar y confiar en Dios para el cumplimiento de sus promesas.
 Regresando al tema que se está desarrollando  acerca de  José y  lo que aconteció en ese  tiempo. Se espera  primeramente que a ninguno se le ocurra ni remotamente  pensar que ese plan de Rebeca y su hijo  Jacob era el medio  que Dios  tenía para que se llevara a cabo su plan de bendición prometido a Abraham  utilizando a Rebeca y Jacob con engaños y mentiras seguramente Dios tendría un plan diferente.   
Aunque  Dios amaba a Rebeca  y a Jacob,  al  estar ellos afanosos, y actuar de esa manera engañosa y  no esperar  que Dios actuara, esto no los libraría de un  castigo para ambos. En cuanto a Rebeca, cuando ella supo que Esaú se consolaba en dar muerte a su hermano, a la muerte de su padre, por “robarle la bendición patriarcal del primogénito,” (aunque él  la despreció vendiéndosela por una comida) aconsejó a Jacob de refugiarse donde su hermano Labán en Harán, “para que no fuera privado de ambos hijos en un día”. Pues desde que Jacob salió con el consentimiento de su padre Isaac de Beerseba  para Harán,  Rebeca no volvió a ver más al hijo que ella amaba, por cuanto  no lo supo aconsejar para que esperara que Dios cumpliera la promesa a su debido tiempo.
Por lo que respeta a Jacob, primeramente cayó en mano de un experto del engaño, su tío Labán. Al llegar donde su tío este lo recibió con mucho cariño y estuvo allí un mes ayudando a su tío, después de lo cual le dijo a Jacob: - no quiero que me sirvas de balde, dime cual será tu salario. Tenía Labán dos hijas, Lea y Raquel, Jacob se había enamorado y amaba a Raquel, así le dijo a su  tío sin tapujos: te serviré siete años por tu hija Raquel, y Labán consintió con el trato.
Sirvió pues Jacob a Labán siete años por su hija Raquel y le parecieron pocos días, porque la amaba. Al cumplirse el tiempo establecido le pidió a Labán que le diera a Raquel para unirse con ella. Labán según la costumbre hizo un banquete para festejar el evento, y llegada la noche tomó a su hija Lea y en la oscuridad de la noche se la entregó a Jacob el cual  se acostó con ella. Al llegar la luz del día vio que era Lea, al reclamarle a Labán por el trato,  él le explicó que no era la costumbre en ese lugar dar la menor antes de la mayor, así que cumpliera estando con ella la semana completa,  y luego se le daría también a Raquel por otros siete años de servicio. Así comienza el primer cobro del engaño hacia su padre Isaac. Según relata el mismo Jacob su tío a parte de lo de Lea y Raquel también  le  cambió su salario diez veces. Como se puede notar aunque Dios ame a los que son suyos,  todo lo que uno siembra eso también le hace recoger.
Un nuevo engaño para Jacob.
Regresando ahora  a ese momento  cuando  Jacob fue engañado por sus hijos, ¿no fue acaso lo mismo que él hizo cuando engañó a su padre Isaac con la piel de un cabrito, haciéndose pasar por Esaú? ¿Fue casualidad, que sus hijos hicieran lo mismo, utilizando un cabrito, mintiéndole y engañándolo con la suerte de José? Así lo hizo él descaradamente diciéndole a su padre Isaac, “que Dios había puesto el animal para el guisado  delante de él”,  habiéndolo él tomado del corral. Sus hijos posiblemente no quisieron ver la angustia de su padre ya que la palabra  dice que “le enviaron (probablemente por un jornalero)  la ropa de colores que le había hecho a José teñida con la sangre de un cabrito”.
Aun siendo Jacob parte de un plan Divino, y un medio de bendición para la conformación de la nación de Israel, esto no lo  facultaba  para  actuar con engaños. Dios es Justo y Santo y exige que los que se allegan a Él también lo sean, y no dejará de castigar a los que no andan según sus ordenanzas. Jacob había  actuado mal y estaba  siendo pagado por sus hijos con la misma moneda de engaños y mentiras, no fue prevenido, ni tuvo revelación alguna de parte de Dios sobre este asunto aun siendo él parte del plan de Dios; porque todo lo que el hombre siembra eso también segará.
José es vendido en Egipto a Potifar.  
En cuanto a José que fue vendido por sus hermanos a los ismaelitas, estos a su vez lo vendieron en Egipto a Potifar un oficial de la guardia real de Faraón. Este  viendo que Dios estaba con José  y todo lo que hacía prosperaba,  le entregó en su poder todo lo que tenía. Y  Dios bendijo grandemente  la casa del egipcio a causa de José, y Potifar no se preocupaba de cosa alguna sino de lo que comía. Todo lo administraba el Joven hebreo.
Con el pasar del tiempo y estando José encargado de toda la casa, tanto de las necesidades de su amo, como las de su esposa; viendo ella que José era de hermoso semblante y bella presencia lo invitó a dormir con ella. José respetuoso de todo lo que pertenecía a su amo no quiso; alegando que su amo le había entregado todo a él, y no le había  reservado nada, sino a ella por cuanto era su mujer. Después de darle esta digna explicación le agrega la parte que más le inquietaba: ¿Cómo pues haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? En  ese tiempo no había sido dada la ley, pero siempre ha existido en el hombre una ley escrita en su corazón, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.
Aunque José respetaba tanto su amo como a su mujer, no hubiera sido un problema ocultarse de él,  en el caso de dormir con su mujer. José sabía que su amo debido a las responsabilidades con el gobierno, no estaba mucho tiempo en casa; Pero su problema no era ese, sino  el de ofender y pecar contra Dios, ya que  de acceder a la pretensiones de ella; luego se arrepentiría y sus pensamientos le recriminarían, preguntándose luego: ¿Dónde  se escondería de aquel que todo lo ve?
 El recordaba  muy bien, que al dormir su hermano Rubén con Bilha, concubina de su padre se envileció y luego a causa de eso perdió también su primogenitura. Así se expresó más adelante su padre Jacob, cuando reunió a sus hijos antes de morir para  decirle lo que acontecería en el futuro con ellos. De Rubén dijo: “Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principal en dignidad, principal en poder Impetuoso como las aguas, no serás el principal, Por cuanto subiste al lecho de tu padre; Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado.

Acoso de la esposa de Potifar a José.
Un día en el cual no había nadie de los de la casa, y no habiendo obtenido de parte de José una respuesta positiva a sus frecuentes invitaciones de estar con ella, la mujer lo agarró diciendo: duerme conmigo, a lo que él le dejó su ropa en las manos y huyó. Al verse ella despreciada de esa manera y con la ropa en sus manos, lo que vino a su mente fue vengarse gritando y diciendo a la servidumbre y a su esposo cuando regresó: que el hebreo que él había traído fue a ella para deshonrarla. Cuando el amo oyó la versión de su mujer acerca de lo que supuestamente había acontecido y con la prueba de la ropa que su esposa le mostró, se enfureció y lo puso en la cárcel donde estaban los presos del rey.
La Palabra de Dios no da detalle solo resume de todo lo que aconteció después. No sabemos la actitud de Potifar con  José,  si le castigó con látigo como era de costumbre con los esclavos, si el amo le concedió la oportunidad de poderse defender o no, la Palabra  no relata estos detalles.  Sin embargo es posible que la orden fue: búsquenlo, azótenlo, y llévenlo a la cárcel, sin darle oportunidad alguna de defensa. Sabemos que todo estaba bajo el control de Dios, porque como se citó al principio en Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Ya que de no haber sido por la insistencia de la esposa de Potifar y la firmeza de José, no hubiera llegado él a la cárcel donde se relacionaría con alguien que estaría en contacto directo con el rey  como el copero que le servía vino. Para que este le hablara de él al Faraón, diciéndole como  Dios lo había dotado a José para revelar sueños, y de esta manera  Dios se glorificaría en él.    
 José  en  la  cárcel por la acusación de la mujer de Potifar.
Estando en la cárcel seguramente la voz del enemigo hizo acto de presencia en su mente,  insinuándole “¿y qué hace el Dios al cuál tu teme y no te ayuda?  Tú no has  hecho nada malo, ¿por qué tus hermanos se ensañaron en contra tuya, y aun llorando y rogándolos  no te oyeron? Y ¿Por qué el Dios a quien tu temes no hizo nada para librarte y regresar a tu padre? Ahora tú estabas bien en ese lugar,  y todas las cosas de tu amo estaban en tus manos, hasta el corazón de su esposa era tuyo, si las hubiera complacido no estarías aquí y hubieras seguido siendo el mayordomo absoluto de toda su casa y hasta de su esposa. Por estar  sumiso a ese Dios a quien tú temes y no te ayuda, es que estás ahora en este lugar. No sabemos cómo la voz de Dios lo consoló, pero seguramente le hablaría por sueños, y por los hechos ya que todo lo que hacía prosperaba, aún en la cárcel donde ahora estaba; ya que el carcelero le entregó los presos a su cuidado.
Claro que aparentemente las cosas no  marchaban bien para José, él  trataba de cuidarse en hacer todas las cosas bien, aunque algunas le salían mal; sin embargo hay promesas  que siempre debemos tener en mente, como lo que dice en Jeremías 10:23 “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el  ordenar sus pasos.” Y que los planes  de Dios  son incomprensibles y  sus  caminos misteriosos.
Aunque para ese tiempo no había consejos escritos como los tenemos ahora, por medio de su Palabra;  en ese tiempo solo Dios cuidaba e infundía esperanzas a José. Hoy día tenemos  escritos que nos dan aliento, y nos aseguran que Él está con nosotros, en medio de las tormentas de este mundo; pero la situación del joven José era muy diferente. ¿Cómo podía José imaginar que por narrar los dos sueños que él tuvo provocaría  el odio de sus hermanos hacia él? Y  ¿Cómo podía saber, que el odio de sus hermanos hacia él lo pondría en el lugar donde se cumplirían esos sueños? ¿Y que ellos mismos  fueron usados  por Dios  para  ponerlo en Egipto, en cuyo sitio  Dios premiaría su fidelidad y temor hacia Él?
Tampoco podía saber ni imaginar que la atracción desmedida de la mujer de su amo, lo conduciría a la cárcel  donde estaban los presos del rey. Ni que Faraón mandaría allí a dos de sus servidores el copero y el panadero, y que ellos tuvieran simultáneamente un sueño, que él les interpretó. Y que el copero que estaba en contacto directo con el rey por estar encargado de  servirle vino, sería el enlace para decirle al rey: que ellos dos  estando en la cárcel tuvieron  cada uno un sueño, y que Dios facultó al hebreo José  para interpretar esos sueños. Los  cuales se cumplieron exactamente como él los reveló, ya que el panadero fue  ahorcado y él  restablecido  como copero.
Nunca José  podía  imaginar, que esas interpretaciones sirvieran para que el copero al ser restituido a su puesto,  se acordara de él  cuando el  rey tuvo el sueño de las siete vacas gordas y las siete vacas flacas, y de las siete espigas llenas y hermosas y las siete espigas menudas y secas, cuyos sueños nadie podía interpretar. Por estar ahora el copero en su antiguo puesto cerca del rey, y  viendo su angustia por el sueño, recordó lo acontecido con él y José en la cárcel.
 De modo  que  le contó al rey del sueño que él  tuvo estando allí,  y de la correcta interpretación que le dio José; sugiriéndole luego que el joven hebreo que estaba en la cárcel, podía darle la interpretación del sueño que él tuvo. A todo esto, y con  el deseo de obtener la interpretación del sueño ordenó que trajeran a José.
Realmente Dios es maravilloso, Él preparó todo a su debido tiempo moviendo todo  como si fuera en un tablero de ajedrez, el odio de sus hermano, la caravana de ismaelitas, la esposa de Potifar, los sueños de los dos siervos del rey, dándole al Faraón ese sueño que nadie podía interpretar. Preparando todo para que lo llamaran para que le interpretara los sueños y dar así una solución a esa incógnita real, después de pasar por todas esas dificultades.
Viene a la mente ese pasaje de 1 Corintios 2.9  Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Así como José llegó ser el segundo en el reino,  nosotros seremos coherederos de todo con Cristo.
José delante  de Faraón para interpretar sus sueños.  
Cuando José se presentó delante del rey, no podía  imaginar que había llegado donde Dios lo quería. Para salvar su familia del hambre que se aproximaba en los venideros años, y donde se cumpliría los sueños que él tuvo anteriormente. Lo primero que honestamente aclaró, dando la gloria a Dios fue: Que el revelar sueños  no dependía de  él, sino, que sería el Dios de los cielos, el que daría la interpretación propicia al Rey. Esta actitud es digna de imitar, y  entender que la gloria  tiene que ser siempre de aquel que la merece y nunca tratar de ponernos delante de Dios, para atraer la mirada de los hombres hacia nosotros. La  revelación de los sueños, y la actitud de José  impactaron al rey tanto por lo rápido de la respuesta como por  lo lógico de su  interpretación.
Luego Dios puso en el corazón del rey, que viera en este joven su habilidad de resolver los problemas. Lo que seguramente impactó también a Potifar, fue su destreza en buscarle una solución a las cosas, para ponerlo sobre toda su casa, como lo notó el jefe de la cárcel, “que  entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía. No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba”.
Rápidamente  Faraón se dio cuenta de lo mismo,  que él era el hombre que tenía el espíritu de Dios y que él manejaría el problema que se le acercaba de la mejor manera. Luego para confirmación de los pensamientos del rey, a parte de la revelación de los sueños,  José se tomó la libertad  de aconsejar al rey,  sobre las medidas que tenía que tomar diciendo: “Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte
(Esto es el 20 %) la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia. Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.
  “El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos, y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello; y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: y lo puso sobre toda la tierra de Egipto. Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto”.
José  puesto como gobernador de Egipto.
Para el rey no había duda alguna que  él era el hombre idóneo y competente  para encargarse  de poner en marcha  lo que se necesitaba para ese fin. No le pregunto dónde había estudiado, cuántos años de estudios había tenido, que experiencia administrativa  tenía, cuantos años había trabajado etc. El rey vio que  él estaba equipado de  todo lo necesario para esa tarea al decir: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? Dios lo había  graduado y equipado con todo lo necesario y seguiría guiándolo.
¿Cómo se sentiría ahora  Potifar,  al enterarse que José era su jefe, si es que lo mandó a azotar sin darle la oportunidad de defenderse?  Y ¿cómo se sentiría su esposa el enterarse  que ahora “su obsesión amorosa” ya no era el esclavo manejable a su antojo, sino el segundo en el reino, y habiéndolo ella calumniado abiertamente  delante de todos,  podría ahora tomar  venganza? Por supuesto que  José estaba claro en su mente de todo lo que aconteció. Llegaría  a la misma conclusión que manifestaría  a sus hermanos cuando les dijo: “Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis a los egipcios. Ahora, pues, no os entristezcáis ni os pese haberme vendido acá, porque para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros. Conclusión  esta,  que  absolutamente todos ellos, fueron instrumentos en las manos de Dios  para que llegase a esa posición que ahora tenía; la venganza no tenía espacio en su vida, y de haber motivo no le concernía a él sino a Dios.
Al llegar a tan alto cargo y responsabilidad con la sabiduría que Dios lo dotó, nadie había en Egipto que pudiera competir con él, a tal punto  que aparte de faraón también a sus siervos les pareció bien. Y  faraón fue muy claro referente a José, cuando se quitó  el anillo símbolo de autoridad y le dijo: “Yo soy faraón; pero sin ti nadie alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto, y le dio por mujer a Asenat”, hija de un sacerdote. Quedando  así José al frente de toda la tierra de Egipto.
El inicio de los años de abundancia.
Durante los siete años en que José estuvo a cargo de los negocios de la nación de Egipto,  hubo gran abundancia de todo alimento como Dios lo había revelado. Supuestamente su gran diligencia en desempeñar el cargo que Dios le proporcionó, lo tuvo tan ocupado que no halló tiempo ni de ir a ver cómo estaba su familia y si su padre aún vivía. La  palabra da los detalles de este período diciendo:   “Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante del faraón, el rey de Egipto; y salió José de delante del faraón y recorrió toda la tierra de Egipto. En aquellos siete años de abundancia la tierra produjo en gran cantidad. Y él recogió todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y almacenó alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento de los campos de alrededor. Recogió José trigo como si fuera arena del mar; tanto que no se podía contar, porque era incalculable. Antes que llegara el primer año de hambre, le nacieron a José dos hijos, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Llamó José al primogénito Manasés, porque dijo: «Dios me hizo olvidar todos mis sufrimientos, y a toda la casa de mi padre». Al segundo lo llamó Efraín, porque dijo: «Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción».
Se cumplieron así los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y comenzaron a llegar los siete años de hambre, como José había predicho. Hubo hambre en todos los países, pero en toda la tierra de Egipto había pan. Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó por pan al faraón. Y dijo el faraón a todos los egipcios: «Id a José, y haced lo que él os diga».Cuando el hambre se extendió por todo el país, abrió José todos los graneros donde estaba el trigo, y lo vendía a los egipcios, porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto. Y de todos los países venían a Egipto para comprar grano a José, porque por toda la tierra había crecido el hambre”.
Por supuesto que el hambre llegó también a Canaán donde residía la familia de José.  Por tanto Jacob su padre habiendo oído que en Egipto había alimento dijo a sus hijos que fueran allí para comprar alimento. Parece ser que esta hambruna  era un plan del enemigo para destruir la familia de Jacob, la formación de la nación de Israel, y por supuesto la venida a este mundo del redentor en la persona de Jesucristo. El  hambre los habría matado así lo expuso Jacob a sus hijos diciendo: « ¿Por qué os estáis ahí mirando?  Yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir y no muramos». 
 Los hermanos de José en busca de alimentos.
“Descendieron los diez hermanos de José a comprar trigo en Egipto. Pero Jacob no envió a Benjamín, hermano de José,  con sus hermanos, porque dijo: «No sea que le acontezca algún desastre». Fueron, pues, los hijos de Israel entre los que iban a comprar, porque había hambre en la tierra de Canaán. José era el señor de la tierra, quien le vendía trigo a todo el mundo. Cuando llegaron los hermanos de José, se inclinaron a él rostro en tierra. José reconoció a sus hermanos en cuanto los vio; pero hizo como que no los conocía, y hablándoles ásperamente les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: —De la tierra de Canaán, para comprar alimentos”.
“Reconoció, pues, José a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron. Entonces se acordó José de los sueños que había tenido acerca de ellos, y les dijo: —Espías sois; para ver las regiones indefensas del país habéis venido. —No, señor nuestro—respondieron ellos—, sino que tus siervos han venido a comprar alimentos. Todos nosotros somos hijos del mismo padre y somos hombres honrados; tus siervos nunca fueron espías. Pero José les dijo: —No; para ver las regiones indefensas del país habéis venido. —Tus siervos somos doce hermanos—respondieron ellos—, hijos de un hombre en la tierra de Canaán. El menor está hoy con nuestro padre y el otro ha desaparecido”.
“Y José les dijo: —Eso es lo que os he dicho al afirmar que sois espías. En esto seréis probados: ¡Por vida del faraón, que no saldréis de aquí hasta que vuestro hermano menor venga! Enviad a uno de vosotros para que traiga a vuestro hermano, y vosotros quedad presos. Vuestras palabras serán probadas, si hay verdad en vosotros; y si no, ¡por la vida del faraón, que sois espías! Entonces los puso juntos en la cárcel por tres días. Al tercer día les dijo José:”
“—Haced esto y vivid: Yo temo a Dios. Si sois hombres honrados, uno de vuestros hermanos se quedará en la cárcel, mientras los demás vais a llevar el alimento para remediar el hambre de vuestra familia. Pero traeréis a vuestro hermano menor; así serán verificadas vuestras palabras y no moriréis. Ellos lo hicieron así, pero se decían el uno al otro: —Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba y no lo escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. Entonces Rubén les respondió, diciendo: — ¿No os hablé yo y dije: “No pequéis contra el joven”?  Pero no me escuchasteis; por eso ahora se nos demanda su sangre”.
“Ellos no sabían que José los entendía, porque este tenía un intérprete para hablar con ellos. Entonces se apartó José de su lado, y lloró; cuando volvió a ellos, les habló y, tomando de entre ellos a Simeón, lo apresó en su presencia. Después mandó José que llenaran sus sacos de trigo y devolvieran el dinero a cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y que les dieran comida para el camino; así se hizo con ellos. Entonces pusieron ellos su trigo sobre sus asnos y se fueron de allí.”
Simeón retenido en la cárcel hasta que trajeran a Benjamín.
Como José entendía lo que conversaban, y ellos lo ignoraban,  él tomaría  esto como  una confesión cosa que lo conmovió y se apartó para llorar pensando también; que si él estaba en ese lugar, y con esa posición  que ahora tenía, era porque ellos fueron usados para ese propósito que beneficiaría a todos. Se  supone  que él sabía que Rubén y Judá no compartían que le hicieran daño, y quienes eran los más adversos y peleones entre ellos, razón por la cual escogió a Simeón para que quedara preso mientras los demás fueran a llevar alimento para sus familias y de vuelta trajeran a su hermano Benjamín. Porque Simeón era uno de los más conflictivos de ellos.  Aún Jacob cuando da la bendición a sus hijos revela el carácter de su hijo Simeón diciendo: “Simeón y Leví son hermanos;  Armas de iniquidad sus armas. En su consejo no entre mi alma, Ni mi espíritu se junte en su compañía. Porque en su furor mataron hombres, Y en su temeridad desjarretaron toros. Maldito su furor, que fue fiero; Y su ira, que fue dura. Yo los apartaré en Jacob, Y los esparciré en Israel”. A José lo que  le interesaba era saber de Benjamín  y de su padre, y usó esta astucia de dejar preso a uno de ellos, para que se vieran obligados a volver con el hermano de su madre Raquel.
Cuando regresaron a Canaán ellos  contaron todo lo sucedido a Jacob su padre, el cual no estaba dispuesto a enviar a Benjamín con ello para Egipto. Pero la escases de alimentos y el hambre iban debilitando la decisión de no enviar a Benjamín; hasta que Judá lo convenció comprometiéndose con su padre que le devolvería a su hijo sano y salvo. El compromiso de Judá  lo persuadió y dejó que Benjamín fuera con ellos.
Benjamín viene con sus hermanos a Egipto.
Cuando se presentaron de nuevo sus hermanos, José vio que Benjamín estaba con ellos, del contentamiento en verlo nuevamente,  y  manteniendo siempre  su postura “de Jefe egipcio”, para no darse a conocer todavía. Sin  hablar siquiera con ellos, manda a su mayordomo de llevarlos a todos a  su casa, que preparara para que  comieran con él a medio día y mandara a degollar una res para la ocasión.
Los hermanos cuando vieron que eran conducidos a casa de José tuvieron temor, no se explicaban esta actitud ya que ellos cumplieron con su parte  con traer a Benjamín. Lo  menos  que podían esperar ahora,  es que libraran a Simeón le vendieran nuevamente el trigo, si tenían que devolver la plata que encontraron en sus costales la devolvería y listo. No se explicaban ese traslado a la casa del Jefe de todo Egipto.
Pensando que era por la plata que les había sido devuelta en sus sacos, fueron rápidamente a  hablar con el mayordomo manifestándole que habían encontrado el dinero de la compra anterior en sus costales, sin saber quién lo había puesto allí. Diciéndole  que  lo trajeron nuevamente con el otro dinero para la nueva compra. El mayordomo les dijo que estuvieran en paz, que él había recibido el dinero, y  que no temieran que no había problema por eso, y sacó a Simeón a ellos. Allí se les dio agua, y lavaron sus pies, le dieron de comer a sus asnos y que esperaran el medio día porque comerían allí.
Seguramente esta situación los tenía incómodos, y temerosos, es lo mismo que pasa con muchos que a veces aún en medio de las bendiciones sus consciencia que los acusa no les deja disfrutar de esas bendiciones de Dios. Están en un estado de temor no pudiendo discernir lo que está aconteciendo. Cuando llegó José le entregaron el presente que había enviado Jacob, “y se inclinaron ante él  hasta la tierra”. Luego de preguntarles como estaban, les preguntó por el padre de ellos si estaba bien y si vivía aún. A lo cual ellos respondieron: Bien le va a tu siervo nuestro padre aún vive.  Con esto tenía una información completa de su familia aunque habían pasado casi veinte años todos seguían bien.
Luego aunque él sabía quién era, mirando hacia Benjamín  pregunta: ¿Es éste vuestro hermano de quien me hablasteis? Seguramente tuvo un impulso de abrazarlo, pero se contuvo, todavía no quería revelárseles posiblemente no tenía idea de  cuál era la mejor manera de hacerlo; a este punto se conmovió nuevamente se apartó rápidamente de ellos para llorar.
Lavado su rostro y conteniéndose salió nuevamente, y ordenó que se sirviera las mesas en tres grupos,  para él aparte, luego para sus hermanos, y también en otro sitio para los egipcios  que comían con él; ya que los egipcios no comen con los hebreos porque les es abominación. Pues fue así que comieron bebieron y se alegraron con él. No podemos llegar a saber que pensaban  los hermanos de José de todo esto, ni como José quería manejar la situación, pareciera como  que no quería todavía revelarse pero seguramente estaba pensando de quedarse con Benjamín, y revelársele a él primero.   
La copa de José en el costal de Benjamín.
Fue así que planea diciéndole al mayordomo que llene los costales de estos varones de alimento de lo que ellos puedan llevar pero en el costal del menor pusiera la copa de plata con la cual él bebía. Cuando ellos  iban camino de regreso y pensando en toda esa cosas extrañas que les hubiera acontecido, con ese extraño jefe egipcio por el trato que tuvieron. Pensarían: Venimos a comprar trigo y nos dan agua para lavar los pies, alimento para los asnos, un suculento almuerzo;  como si el venir a comprar alimento a Egipto los favoreciera, y hacían todo eso para que volvieran. De repente esos gratos pensamientos fueron interrumpidos, al  alcanzarlos el  mayordomo con una mala noticia  diciéndoles: ¿Por qué habéis vuelto mal por bien robando la copa de plata de mi señor? ellos por supuesto extrañados por este nuevo problema dijeron que eso era  imposible, y estaban  tan seguro que sentenciaron que en aquel en quien fuere hallada la copa, que muriera y que todos ellos serían siervos del  señor de la casa.                 
El mayordomo respondió diciendo: aquel en quien se hallare la copa será mi siervo y los demás seréis libre. Fue así que buscaron en cada costal del mayor al menor y la copa fue hallada en el costal de Benjamín. Esto por supuesto  indignó a todos ellos. No sabemos si fue por las cosas extrañas que estaban pasando o porque pensaron que Benjamín había provocado ese problema. Es de  imaginar a Benjamín sabiendo de su inocencia defendiéndose al decir que no tenía culpa alguna sin embargo había la evidencia que manifestaba lo contrario.
 Al regresar a la ciudad, Judá habló por todos y se postraron delante de él en tierra diciendo que no tenían como  justificarse. Diciendo: Dios halló maldad en tus siervos, y sin pensar en las consecuencias de esa decisión el da la justa sentencia en su opinión diciendo: Nosotros somos siervos de mi señor y también aquel en cuyo poder fue hallada la copa. Como José había alcanzado su propósito de quedarse con su hermano, no aceptó la proposición de que todos ellos  quedasen como siervos y escoge que sea solo  Benjamín. Esto le creaba un problema a Judá ya que él se había comprometido personalmente con su padre acerca de cuidar y devolvérselo sano y salvo.
Judá intercede por Benjamín.   
Entonces Judá se acercó a José, y después de relatarle toda la historia desde que llegaron la primera vez para comprar alimento, le informa de algo que José desconocía. Por tanto le dice, como usted dijo a tus siervos, que si no descendía con nosotros nuestro hermano menor,  que no nos presentáramos para ver tu rostro. Cuando nuestro padre nos dijo que volviéramos le dijimos  que no podíamos volver sin nuestro hermano menor. “Y él nos recordó que tuvo dos hijos de su mujer el uno pienso que fue despedazado y hasta ahora no lo he visto, si ahora le acontece algo  a éste haréis descender mis canas con dolor al Seol”.
Ahora si vuelvo sin el joven como su vida está ligada a  la vida de él, sucederá  que al no ver al joven morirá; como tu siervo salió por fiador del joven con mi padre, diciendo: si no te lo vuelvo a traer, entonces yo seré el culpable ante mi padre para siempre. Te ruego por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del Joven por siervo de mi señor, y que el joven vaya con sus hermanos. Porque ¿Cómo volveré yo a mi padre sin el Joven? No podre, por no ver el mal que sobrevendrá a mi padre.  Frente a este mensaje de intercesión tan hermoso, sacrificándose el por su hermano, y por no ver el mal de su padre, es de imaginar que ya José no podía resistir el efecto de esas palabras.  Judá trató de librarlo a él, y ahora defendía a Benjamín, merecía un abrazo por su bondad y comprensión hacia su padre. Ya José había llegado al colmo de su aguante  ya no podía contenerse,  en efecto mandó a salir a todos los que estaban con él quedando él solo con sus hermanos. 
José se da a conocer a sus hermanos.
Génesis. 45.1-15 “No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos. Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón. Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él. Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación.
 Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. Daos prisa, id a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas. Habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes. Y allí te alimentaré, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no perezcas de pobreza tú y tu casa, y todo lo que tienes. He aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que mi boca os habla. Haréis, pues, saber a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto; y daos prisa, y traed a mi padre acá. Y se echó sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello. Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él”.    
Bien  por lo que respeta a la historia de José, luego de darse a conocer a sus hermanos, se cumplieron  los sueños que él tuvo siendo jovencito, al arrodillarse sus hermanos delante de él,  como los sueños que tuvo;  prácticamente casi concluye esta hermosa historia llena de la misericordia y cuidados de Dios para los que le aman.  Sin embargo como José es un tipo de Jesucristo antes de analizar las muchas coincidencias con la vida de Jesús se concluirá con el traslado de la familia de Jacob que descendió a Egipto y el encuentro de José con su padre.
Faraón se alegra y manda a que venga toda su familia.
Por supuesto que el lloro de José y sus hermanos fue tan grande que lo oyó también la casa de faraón, luego le llegó al rey la noticia que habían venido los hermanos de José. Esta noticia agradó no solamente a Faraón  y también a sus siervos. Luego el rey dijo a José que cargaran lo que pudieran y tomaran a su Padre y sus familias y se vinieran a Egipto para darle lo mejor de Egipto. Luego dio la orden a José de facilitarles carros para los niños, las mujeres, y su padre y que no se preocuparan de sus enseres ya que la riqueza de Egipto sería de ellos.
Realmente este Rey  del tiempo de José amaba a Dios y a José.  No  es de extrañar que hay dos naciones que  aunque una de ellas (Egipto) se utiliza como símbolo de pecado y de este mundo,  tiene reservadas para el futuro la bendición de Dios en efecto en Isaías 19.25 lo revela diciendo: “Porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad”. El asirio no se refiere  a Siria, sino la que actualmente corresponde a la nación de Irak, en Mesopotamia donde Dios planto en el principio un huerto en Edén. Sobre estas tres naciones reposa la bendición de Dios aunque en la actualidad a igual que Israel ellas  no han reconocido a Jesucristo.
Como tampoco es casualidad que de los grandes sueños, donde Dios tuvo a bien revelar sus planes y voluntad; uno se lo dio a Nabucodonosor rey  de Asiria,  cuya revelación fue dada al rey por su siervo Daniel, y el otro al Faraón del tiempo de José (se reseña que en ese tiempo los gobernantes eran “hiksos” en su mayoría de origen semita de allí su inclinación en honrar a José un compañero semita) el cual fue usado por  Dios  para darle al rey la revelación de ese importante sueño que fue para la preservación de todos y mayormente de  la familia de Israel, de donde vendría el Mesías.
Por la expresión  bíblica cuando le dijeron a Israel que José vivía, y era señor de toda la tierra de Egipto, que su corazón se afligió, porque no lo creía. Esto se podría interpretar de muchas maneras, una de ellas es que él pudo pensar al ver todas esas abundancias y carros; que sus hijos habían saqueado alguna ciudad y ese era el resultado del botín de guerra. Pero al oír minuciosamente el relato y la impresión de cada uno de ellos en especial la de Benjamín pudo  venir a su mente ese día cuando regañó a José al relatar el sueño que había tenido, en el cual él había meditado que significado podía tener. Allí tenía la respuesta: ¡José  gobernaría materialmente sobre la familia! Entonces Israel dijo: Basta; José vive todavía iré y le veré antes que muera. Ya no había más dudas ahora estaba claro, era el cumplimiento de ese sueño que su hijo tuvo; Dios se lo había revelado casi veinte años antes en ese sueño, que su familia se inclinaría ante él.
Dios le habla a Jacob en el camino a Egipto.
Fue así que saliendo para ir a Egipto llegó a Beerseba, en el mismo lugar donde anteriormente se había  parado cuando salió hacia Harán para huir de Esaú. En ese sitio fue donde Dios le habló diciendo en Génesis 28.13 que  la tierra donde él estaba en ese momento  acostado se la daría  a él y su descendencia. Ahora al llegar nuevamente  a ese lugar mientras se dirigía hacia Egipto, Dios le vuelve a hablar en Génesis 46.1: “Salió Israel con todo lo que tenía, y vino a Beerseba, y ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac. Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí, dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver; y la mano de José cerrará tus ojos”.
Encuentro de José con su padre Israel.
Llegó pues Israel a Egipto yendo directamente a la tierra de Gocen. Y José fue a recibir a su padre, al verlo lo abrazó y lloró largamente en su cuello. Habían pasado casi veinte años desde que lo envió para este propósito de preservación (aunque su padre lo envío para saber de sus hermanos) desde ese día  desapareció de su vista mas no de su corazón. Salió de su vista con la mejor túnica que él le pudo dar, ahora lo vuelve a ver con el mejor vestido que su otro padre Dios le proporcionó. Lo más importante era que él vivía,  Israel su padre le dijo: “ahora puedo morir, ya que he visto tu rostro”. He de imaginarse como Dios en su amor preparó todo, de una precaria condición de hambre para esa gran  familia, en un momento cambia todo con este hijo amado por su padre y por supuesto de Dios para colocar a este grupo familiar en una tierra fértil y con abundante comida. Evitando así que murieran de hambre que seguramente era otro plan de Satanás, pero Dios se le adelantó preservándolos.
Luego José presentó a cinco de sus hermanos a Faraón y a su padre y el rey se mostró muy complacido que ellos vinieran;  y dio órdenes de que se le diera de lo mejor de Egipto. Realmente este rey amaba a José y se complacía en que estuviera satisfecho tanto él como su familia.  
Profecía de Jacob sobre  sus hijos.
Cuando Israel estaba para cerrar sus ojos José llevó a sus dos hijos y al verlos dijo a José: No pensaba ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también  tu descendencia. Llegando el momento de finalizar su peregrinar por este mundo Jacob  reunió a sus hijos para declararles lo que Dios haría con ellos.  Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.  Huntaos y oíd, hijos de Jacob, Y escuchad a vuestro padre Israel.
  Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principal en dignidad, principal en poder. Impetuoso como las aguas, no serás el principal, Por cuanto subiste al lecho de tu padre; Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado.
 Simeón y Leví,  son hermanos; Armas de iniquidad sus armas. En su consejo no entre mi alma, Ni mi espíritu se junte en su compañía. Porque en su furor mataron hombres,  Y en su temeridad desjarretaron toros.    Maldito su furor, que fue fiero; Y su ira, que fue dura. Yo los apartaré en Jacob, Y los esparciré en Israel.
  Judá, te alabarán tus hermanos; Tu mano en la cerviz de tus enemigos; Los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león, Judá; De la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, Así como león viejo: ¿quién lo despertará?   No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Siloh; Y a él se congregarán los pueblos. Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el  vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto. Sus ojos, rojos del vino, Y sus dientes blancos de la leche. 
 Zabulón en puertos de mar habitará; Será para puerto de naves, Y su límite hasta Sidón.
 Isacar, asno fuerte Que se recuesta entre los apriscos; Y vio que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa; Y bajó su hombro para llevar, Y sirvió en tributo.
  Dan juzgará a su pueblo, Como una de las tribus de Israel.  Será Dan serpiente junto al camino, Víbora junto a la senda, Que muerde los talones del caballo, Y hace caer hacia atrás al jinete. Tu salvación esperé, oh Jehová.
  Gad, ejército lo acometerá; Mas él acometerá al fin El pan de Aser será substancioso Y él dará, deleites al rey.    
  Neftalí, cierva suelta, Que pronunciará dichos hermosos.    
  Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente,  Cuyos vástagos se extienden sobre el muro. Le causaron amargura, Le asaetearon, Y le aborrecieron los arqueros;   Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel),
  Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá Con bendiciones de los cielos de arriba, Con bendiciones del abismo que está abajo, Con bendiciones de los pechos y del vientre. Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores; Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos.
Benjamín es lobo arrebatador; A la mañana comerá la presa, Y a la tarde repartirá los despojos.
  Muerte de Israel
Todos éstos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo, al bendecirlos; a cada uno por su bendición los bendijo. Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo, en la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el heteo, para heredad de sepultura. Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea. La compra del campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de Het. Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres.
Resumen y simbología  de la historia de José con Jesús   
Como se mencionó anteriormente este maravilloso relato de José, no solamente es la historia de este joven, y de cómo Dios lo colocó sobre todo Egipto, sino que es un tipo de Jesucristo y de su historia  en muchos aspectos. Claro que leyéndolo como una novela, no se pueden apreciar esas semejanzas con la vida de Jesucristo. Posiblemente los tipos que se mencionarán no sean todos, pero darán una idea para que cada uno profundice el estudio para que Dios le revele otros.
Comenzaremos con decir que José  era amado de su padre y odiado por sus hermanos. En efecto también Jesús era amado por el padre, en el monte de la transfiguración, una voz de cielo dijo: “este es mi hijo amado en el cual tengo contentamiento”.  En cuanto a sus hermanos está por demás recordar,  que a los suyo vino, y los suyos no lo recibieron,  solo un pequeño grupo lo recibió para amarlo; igual que Rubén y Judá, que no quería que mataran a José antes querían librarlo.
Al ser José enviado por su padre  para ver a sus hermanos, dijo Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem: ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: Heme aquí. Cuando en un principio Dios  vio la transgresión del hombre, sabía que no había manera que el hombre se pudiera redimir a sí mismo. Para su redención era necesario uno nacido sin pecado, entonces surgió la pregunta de quién iría. En  Isaías 6.8 dice: “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”. (Refiriéndose a Jesucristo que se ofreció.)
Así como José en obediencia al mandato de su padre va para averiguar de sus hermanos, Jesucristo enviado por su Padre se humanó y vino a buscar a sus hermanos. Los hermanos de José lo vendieron   por veinte piezas de plata a los ismaelitas; también Jesús fue vendido por treinta piezas de plata por sus hermanos.
José fue tentado por la mujer de Potifar según dice la Palabra, que ella hablaba con él cada día, para estar con ella y él no la escuchaba. No sabemos por cuantos  tipos de tentaciones tuvo que pasar Jesús, ya que el propósito de la palabra no era detallar su vida antes de iniciar su ministerio. Pero la palabra lo resume  diciendo que él fue tentado en todo pero sin pecado, y por fe así lo creemos, como dice en Hebreos  4.15  “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”. Tenemos que entender que por ser humano, y saberlo el diablo, podemos estar seguros que fue el blanco satánico para todas clases de tentaciones. Y el caso de José y la mujer de Potifar bien puede ser un ejemplo de ese tipo de tentaciones.
Al decirle Faraón a José: “Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.” Se nos quiere trasmitir que los dos serán iguales en todo, hasta se quitó el anillo y le confirió a él el poder que ese anillo representaba, con la excepción del trono. Esto nos trae a la mente lo que dijo Jesús refiriéndose a su padre en Juan 14:28… “Si me amarais, os regocijaríais de qué voy al Padre, porque el Padre es mayor que Yo.”
José fue puesto por Faraón y el consenso de su corte sobre todo Egipto, el rey se quitó el anillo símbolo de autoridad. En Gén 41:41 “Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello; y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: y lo puso sobre toda la tierra de Egipto. Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto”.
De la misma madera Cristo  después de su victoria fue exaltado por el Padre a lo sumo en Filipenses 2.10 dice: “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;” luego en Efesios. 1.20-23 dice: Esta fuerza operó en Cristo, resucitándolo de los muertos y sentándolo a su derecha en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad, poder y señorío y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero. Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
Luego el rey  le dio a José por mujer a Asenat hija de Potifera. No podía ser un cuadro más completo al darle  a José una esposa extranjera  (tipo de la iglesia gentil). Como a Jesucristo que fue hecho cabeza de la iglesia.
Cuando José fue calumniado por la conspiración de  la esposa de Potifar. Posiblemente su amo lo mandó a azotar e injustamente  Y fue enviado como castigo a la cárcel. Allí  se encontró con dos presos enviados por el rey, los cuales tuvieron un sueño.  Al  revelarle José  el sueño a los dos, aconteció  tal como él  les había interpretado,  en efecto  el copero se salvó de la muerte y fue restituido a su puesto, en cambio el panadero a los tres días murió ahorcado.
Cuando Jesús fue apresado después de ser  juzgado e injustamente azotado y condenado a muerte, al ser crucificado se encontró entre dos malhechores de los cuales uno halló  gracia a los ojos de Dios, de poder decir a Jesús que se acordara de él al venir en su reino. Jesús al contestarle  le prometió la vida al decirle: “hoy estarás conmigo en el paraíso” mientras el otro, que solo pensaba en librarse del castigo que estaba padeciendo,  pereció por sus  delitos  y pecados al no acudir de corazón al dador de la vida.
Cuando los hermanos de José fueron la primera vez a Egipto para comprar alimentos ellos no  lo reconocieron, no pudieron nunca imaginar que detrás de esa regia apariencia estuviera su hermano José. En esa ocasión él no se dio a conocer a sus hermanos. Ellos  tenían en su mente aquel joven  inofensivo que le  quitaron la ropa y la tiñeron con la sangre de un cabrito. Igualmente Jesús no se dio a conocer a sus hermanos  en su primera venida, y lo vieron como un débil y simple  hombre siendo Dios.
Sin embargo en la segunda visita  de sus hermanos  estando con ellos  Benjamín se cumplió el sueño que tuvo José, que once estrellas se inclinaban delante de él. Luego  se dio a conocer a sus hermanos  Pudiendo ellos contemplar  su poder y gloria. Allí lloraron en parte por la sorpresa de reencontrarlo vivo  y con gran poder, y  por la otra  por el mal que le habían hecho, no  habiendo tenido misericordia de él cuando con la angustia de su alma les rogaba de no hacerle ningún daño.  En el 45:5 les dice: “Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.” También Jesús fue enviado por el padre para salvar y dar vida a los que creen en Él.   
Cuando Jesús se presentó por primera vez,  a su pueblo Israel como hombre, y de la manera como  lo había profetizado Isaías “sin atractivo para ser deseado por su aspecto”, no pudieron reconocerlo. Ni Él se dio a conocer. Nadie podía imaginar que detrás de esa simple  apariencia del hijo del carpintero  estuviese el Dios vivo, el creador del universo, el Padre Eterno. Cuando Él regrese  por segunda vez toda rodilla se doblará  delante de Él, y se dará a conocer  a su pueblo y acontecerá como lo relata  Zacarías 12.10 diciendo: Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán. Lo verán en todo su esplendor,  como los hermanos vieron a José, en toda su Gloria. Así se presentará  Jesús en toda su magnificencia y Gloria que  el Padre le ha dado.
Para Israel su padre, José estaba muerto, para sus hermanos que lo habían vendido estaba desaparecido, sin embargo el seguía vivo. Aunque lo pusieron en el corazón de la tierra al echarlo en esa cisterna vacía, (la palabra no lo menciona pero no extrañaría que estuvo allí tres días como Jesús lo estuvo en el corazón de la tierra) Todo fue con un propósito de preservación, y dar vida no solamente a su familia, a sus hermanos que lo rechazaron, que podría simbólicamente representar al pueblo de Israel, sino también a los egipcios y otros pueblos, que representaría al pueblo gentil. Ya que Dios de un humilde joven; lo enalteció a lo sumo dándole todo el poder en Egipto.
Comparando  la anterior exposición con Jesús, para algunos  hebreos y judíos, Jesús murió y vinieron los discípulos y robaron su cuerpo; para otros él desapareció no sabiendo que fin tuvo, sin embargo aunque lo pusieron en el corazón de la tierra en esa tumba Él resucitó, salió de allí y vive para nuestra justificación y vida eterna. Y  no solamente para su familia el pueblo de Israel, sino también para nosotros los gentiles. En  Hechos 5.31 hablando de Jesús dice: “A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.  Filipenses 2.9  Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”.
 Se puede observar como Dios muchos años antes  de enviar a su hijo al mundo,  por medio de  este relato, de José dio a conocer algunos detalles de cómo sus hermanos hebreos recibirían a Jesucristo; y así como Dios  puso a José sobre todas las cosas en Egipto. Lo hará  también con  todos  aquellos  que le es dado  creer, amar, recibir  y confiar en Jesucristo. Dándole  la potestad de ser  hecho hijo de  Dios, herederos de Él y coheredero con Cristo. A todo esto se quiere agregar, que no se puede toman en poco esta salud tan grande que nos ha sido dada, despreciando como Esaú por las lentejas de este mundo, ser coherederos con Cristo. Recordando siempre esto: que  Dios nos ama con profundo amor, pero no dará por inocente al culpable. Juan 1.12  Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
Aggeo Palumbi   diciembre 2011 revisado marzo 2015

lunes, 24 de octubre de 2011

LOS HIJOS DE DIOS ¿QUIENES SON? +

              24 /10/ 2011 revisado 2015
En el libro de Job 1.6 leemos: “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás”. Luego en Juan 1:12 dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, (de Jesús) les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.

No podemos hablar de lo que aconteció en los días de Noé, sin mencionar “los hijos de Dios”, y cuál fue el motivo  por el cual Dios tomara la decisión de destruir con el diluvio a todo ser viviente.

Comenzaremos con decir que la palabra, nos da a conocer la decisión de Dios de destruir a todo ser viviente de la tierra. En Génesis 6.7 dice: “Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Esto no quiere decir que Dios se arrepintió de haber hecho a la pareja humana, por no haberlo pensado bien. Sino por el acoso  satánico hacia el hombre, con la consecuencia  de que ahora  tenía que tomar medidas para castigar toda esa generación.

Al manifestar esa decisión, comienza a dar una pequeña luz de la razón, al decir en Génesis 6.2: “Los hijos de Dios vieron que las hijas del hombre eran hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que habían escogido. Entonces dijo YHVH: Mi Espíritu no permanecerá para siempre con el hombre, pues ciertamente él es carne, y sus días serán ciento veinte años”.

 Aparentemente al leer el relato de lo que estaba aconteciendo, no se note nada extraño, ya que en ese tiempo no existía ley alguna que prohibiera la unión entre hermanos o parientes. Solamente cuando nos detenemos a meditar  e investigar con entereza quienes eran estos “hijos de Dios” y cuál fue el motivo para que Dios destruyera a todo ser viviente; es que se puede entender lo que el relato quiere trasmitirnos para nuestra erudición en la palabra.

Los hijos de Dios.
La correcta interpretación de la frase los hijos de Dios ha traído controversias entre estudiosos de Su palabra, debido a que algunos creen por algunas enseñanzas tradicionales que estos eran descendientes de Set, el tercer hijo de Adán. Mientras otros afirman que eran ángeles, seres creados directamente por Dios. Ya que los nacidos después de Adán la palabra los  denomina " hijos o hijas de los hombres", cosa que veremos más adelante.

 La afirmación de que eran hijos de Set se debió, al hecho que en el siglo IV surgieron dos doctrinas extra bíblicas; y para sostenerlas se  vieron obligados a decir que  esos hijos de Dios en Génesis 6.2 eran hijos de Set, con el fin de sostener y apoyar esas falsas enseñanzas no establecidas en la palabra de Dios. Más adelante explicaremos estas falsas doctrinas.

Algunos estudiosos de las escrituras interpretan, y enseñan que esos hijos de Dios, eran descendientes de Set, tercer hijo de Adán. Y que las “hijas de los hombres” eran de la descendencia de Caín, su primer hijo.

No se puede estar absolutamente de acuerdo con esa enseñanza, ni los motivos que se pudieran dar para sostener esa teoría, ya que la palabra de Dios tampoco la respaldan. Tengamos siempre presente que todo criterio de interpretación bíblica, tiene por regla general estar basada en la infalible y total exactitud de la palabra de Dios. En efecto, el salmo 119:160 dice: "La suma de tu Palabra es verdad.” Dicho de otra manera, una teoría tiene que coincidir con todos los escritos de la Biblia.

La tradición y algunas enseñanzas, se han grabado por años en las mentes de algunos creyentes, que nunca se han preocupado por escudriñar, si esas enseñanzas están o no en concordancia, con "esa suma de la palabra de Dios". A veces cuando se les presenta una nueva explicación diferente a la que se le enseñó, defienden con vehemencia sus puntos de vista, por el simple hecho de no coincidir con las previas enseñanzas, doctrinas, u opiniones. Aunque se les demuestre que los argumentos de la nueva teoría, están de acuerdo con los escritos de la palabra de Dios. Con razón Jesús dijo: “Porque dejando el mandamiento (la palabra) de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres”. Mateo 7.8

Estos creyentes que defienden tradiciones, deberían adoptar el consejo del apóstol Santiago 1.19 que dice: “Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse”. También la palabra de Dios resalta la nobleza de los Bereanos, que al oír las enseñanzas de Pablo y Silas, que eran nuevas para ellos, comenzaron a escudriñar cada día las escrituras para ver si esas enseñanzas eran ciertas; mientras los de Tesalónica alborotaron la sinagoga y la ciudad. Hay mucho que aprender de este relato de Hechos 17.

Comenzaremos explicando que el título “Bne-Ha-Elohim” o “hijos de Dios” no tiene el mismo significado en el antiguo pacto, como lo tiene en el nuevo. En el nuevo se aplica a todos aquellos, que por el nuevo nacimiento llegan a ser “hijos de Dios”. Así lo determina el texto que citamos a continuación en Juan 1:12 que dice: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, (de Jesús) les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".

Mientras en el antiguo pacto se denominan como hijos de Dios, única y exclusivamente a los seres que existen por el acto creativo y soberano de Dios; sean estos Ángeles, Arcángeles, Serafines, Querubines, u otros que posiblemente no han sido revelados. A estos seres la palabra los define  como “hijos de Dios”, independientemente  de que estén con Dios o en contra; como en el caso de Satanás y sus ángeles. Ya que estos como se dijo, la palabra los define de esta manera, por  haber sido creados directamente por Dios.

A estos, la palabra de Dios los presenta como hijos de Dios por dos razones, una porque estos son seres vivientes creados directamente por él y para él, y dos, por generalizarlos y no estar clasificándolos cada vez que tiene que nombrarlos; por ser de varias categorías. Por ejemplo en Job 1:6 Generalizándolos, dice: “Un día vinieron a presentarse delante de YHVH los hijos de Dios, y entre los cuales vino también Satanás”. De otra manera tendría que haber dicho: “Un día vinieron a presentarse delante de Dios, los Ángeles, Arcángeles, Querubines, Serafines etc., y entre ellos vino también Satanás “que es también un hijo de Dios.

La frase “hijos de Dios” aparece seis veces en La Biblia, con la característica de seres creados, cinco en el antiguo pacto y una en el nuevo; en Génesis 6:2 y 4 en Job 1:6, 2:1, 38:7 y por último para que veamos, como Dios no descuida ningún detalle y para facilitar a los que queremos aprender de su palabra; en Lucas 3:38 confirma esta teoría, de que los “hijos de Dios” son todos los seres pertenecientes a su directa creación, nombra al único hombre que también fue creado por él; y por lo tanto es un “hijo de Dios” por ser producto de su creatividad, cuando Lucas da la genealogía al revés, desde Jesús hasta Adán termina diciendo   hijo de “de Enós, de Set, de Adán, de Dios”.
(Aunque algunos, con el fin defender sus teorías, atribuyen esa afirmación “hijo de Dios” a Jesucristo, forzando la sencilla interpretación  del contexto; cuyo propósito no es otra cosa que el de relatar  una  descendencia  que inició  con Adán como un “hijo de Dios” creado directamente por su voluntad).

Como podemos ver, existe una gran diferencia entre el significado de esa frase, entre  el antiguo pacto y el nuevo. Pero para Dios tiene el mismo valor, y la misma aceptación; porque para Él todo ser viviente tiene una invalorable importancia, a tal punto que no escatimó en dar la vida de su hijo Jesús para redimirnos, de manera que creyendo en él, se llega a tener el privilegio de ser hechos hijos de Dios. Así que, tanto los seres que creó como los que han sido adoptados, tienen para Él el mismo valor. Gálatas 4.4 confirma lo expuesto diciendo: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”.

Por supuesto que también  en el nuevo pacto y  por el nuevo nacimiento del Espíritu, a los que creen en Jesucristo, se les concede la potestad de ser hecho hijos de Dios. Y simbólicamente por el bautismo se muere para este mundo (por haber nacido en pecado) y se tiene un nuevo nacimiento como hijos de Dios. En Juan 1.12 dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.

Los hijos de los hombres.
Es importante recalcar que la frase “hijos de Dios”, denota a seres que existen únicamente por el proceso creativo de Dios; cómo se especificó anteriormente. Tanto para los que pertenecen a ese mundo espiritual, como  también para  Adán,  nombrado en Lucas 3:38.

 Pero Los hijos que nacen  de manera  natural después de Adán,  la palabra los denomina hijos de los hombres, estableciendo así una diferencia. En Génesis 5:1 lo enseña diciendo: “El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo”. Mientras los que fueron engendrados después de Adán; nacieron a su semejanza según leemos en Génesis 5:3 que dice: “Y vivió Adán ciento treinta años, y  engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen”. De manera que todos los nacidos desde Adán por generación natural son llamados “hijos o hijas de los hombres;” cosa que se puede leer en Génesis 6.2, 6.4 y 11.5 donde los denomina de esa manera.

Retomando  la controversia  de la creencia que esos “hijos de Dios” eran los que pertenecían a la descendencia de Set;  y las mujeres a la de Caín: ¿Por qué Moisés al escribir el Pentateuco inspirado por Dios no los diferencia de una vez,  ya que los generaliza a todos sin hacer una diferencia entre las dos generaciones? Porque en génesis 6.1-2 dice: “Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas”. La pregunta que surge es: ¿Por qué no los diferenció de una vez, entre “Hijos de Set, y las Hijas de Caín, si eso era lo que quería trasmitirnos? 

La otra pregunta  que viene al caso es: ¿Acaso en ese tiempo había  alguna ley que impidiera casarse entre hermanos y hermanas de diferente linaje? Cuando Moisés generaliza con la frase las hijas de los hombres eran hermosas,  ¿No es absurdo pensar que las hijas de Caín, eran más hermosas físicamente que las hijas de Set?

No hay ninguna base bíblica para sostener la teoría de que esos hijos de Dios en Génesis 6 eran los hijos de la generación de Set, como tampoco la suposición de que las hijas de Caín tenían encantos físicos especiales, que no poseían las hijas de Set. Toda esa argumentación se esgrime sin una sola base bíblica y con el fin expuesto anteriormente. Fácilmente Moisés hubiera podido escribir,  y aclarar esa situación diciendo: Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, el linaje o la descendencia de Set, viendo que las hijas de la descendencia de Caín eran hermosas, tomaron para sí mujeres escogiendo entre todas.

La razón por la cual se difundió esa teoría.
Ahora que tenemos una idea más clara con las  anteriores  explicaciones, y la diferencia entre el antiguo y el nuevo pacto, de la frase “hijos de Dios”; se aclara, el origen del porque se enseñó por mucho tiempo que los tales hijos de Dios en el libro de Génesis 6, eran hijos de la descendencia de Set, tercer hijo varón de Adán; Y no ángeles seres creados por Dios. Este tema  ha sido causa de polémicas interpretativas entre creyentes. Ya hemos leído lo que dice en Génesis 6.1”Aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas.

Refiriéndose a este pasaje el escritor hermano Clarence Larkin, en su libro The Spirit World argumenta lo siguiente sobre las razones por la cual se comenzó a enseñar que los “hijos de Dios” eran de la descendencia de Set, tercer hijo de Adán. Él lo explica de la siguiente manera: “La sinagoga Judía antigua enseñaba que los “hijos de Dios” en Génesis 6.1, 4 eran ángeles, antes y durante el tiempo de Cristo en la tierra. La iglesia cristiana, sostenía la misma creencia hasta el siglo cuarto (IV) cuando comenzó a llamarlos “hijos de Set.” Este cambio se debió a dos razones. Primero, porque se introdujo la adoración de los ángeles.

Evidentemente, si los hijos de Dios de génesis 6.1, 4 eran ángeles que se unieron a la especie humana;  eso afectaría el culto a los ángeles, ya que ellos eran seres que estaban expuestos a caer. Y segundo, porque se comenzó a enseñar y a exigir el celibato en la iglesia católica; por supuesto, si se enseñaba que los ángeles en el cielo no se casaban; pero que algunos de ellos fueron seducidos por la hermosura de las mujeres hijas de los hombres, y las tomaron para satisfacer sus deseos amorosos. De ser así  con más razón se  tendría, que perdonar a los sacerdotes que le imponían el celibato, si acaso fuesen seducidos en la misma forma”. Cosa que claramente  acontece con frecuencia en la actualidad”. Debido a ese problema optaron por decir que eran hijos de Set para poder justificar sus doctrinas de hombre.

 Resumen.
Como ya se mencionó, no hay ninguna base bíblica para sostener la teoría, que esos “hijos de Dios” en Génesis 6, eran los hijos de la generación de Set. Como tampoco es de suponer que las hijas de la línea de Caín eran más hermosas, o tenían encantos físicos especiales, que no poseían las hijas de Set; que atraían a los varones de la línea de Set. Toda esa argumentación sin una sola base bíblica, la idearon  esos teólogos, desviados de la verdad para que pudieran sostener  esas doctrinas espurias, de la  adoración a los ángeles y el celibato católico; creencias  que no se encuentran  en la palabra de Dios. Más adelante podremos ver cómo la misma palabra aclara que esos “hijos de Dios” eran ángeles.
Con las anteriores explicaciones, deberíamos tener una idea más clara, de la diferencia de la frase "hijos de Dios" entre el antiguo y el nuevo pacto, y el origen del porque se enseñó por mucho tiempo que los tales hijos de Dios en el libro de Génesis 6, eran hijos de la descendencia de Set.

Revive la correcta interpretación.
Ya en el siglo diez y ocho revivió la “interpretación angélica”, cosa que es aceptada por muchos eruditos bíblicos hasta el día de hoy. Algunos creyentes que no comparten que estos sean ángeles, por desconocer su origen, a estos  aunque se les demuestre que es una enseñanza bíblica, se les dificulta  creer la teoría que esos eran ángeles. Lo primero que ellos  esgrimen es, “que la palabra de Dios  afirma que los ángeles son asexuales, y en cielo no se casan ni se dan en casamiento.” Aunque este argumento sea completamente  válido, se le dificulta entender que lo que aconteció en ese tiempo del diluvio;  no se puede aplicar, a lo  que enseñó  el  Señor en esa ocasión sobre los ángeles.

Ya que este hecho no se refiere a un acontecimiento que tuvo lugar en el cielo; sino de algo que aconteció en la tierra y la palabra de Dios lo confirma que fueron  los “hijos de Dios” (ángeles) que abandonaron su morada (en el cielo) para involucrarse en esa aventura que tuvo lugar aquí en la tierra con el propósito de contaminar la raza humana.

Donde un grupo de ángeles (cuyo número desconocemos) de alguna manera, se prestaron para ese plan, humanándose o posesionándose de cuerpos humanos, y forma de hombre; que con astucia lograron seducir a las mujeres usando de ellas. Nótese que la palabra de Dios no especifica si esas “hijas de los hombres” eran de la línea de Caín o de Set. Sólo podemos entrever en todo esto un plan diabólico para destruir la raza humana.

Se tratará de explicar esto lo más claro posible, para que se pueda entender el verdadero alcance de ese gravísimo acontecimiento. El cual no se trata solamente de que si eran ángeles, o hijos de Set, sino de algo mucho más grave que indujo a Dios a tomar esa histórica decisión, obligándole a que interviniera ya que esa  contaminación no daba lugar a  que se pudiera revertir.

Es bueno antes de continuar aclarar lo siguiente, no es que esto tomó a Dios por sorpresa; porque Él permite a los que luchan en contra de su voluntad, y no le obedecen; de usar todas sus artimañas, para luego demostrarle que es inútil luchar en su contra. Ya que Él tiene el dominio de todas las cosas, y es el único y todo poderoso Dios. Todos los que se empeñan en luchar para anular desbaratar sus propósitos, sólo pueden  lograr  demorar sus planes, pero seguramente todas esas argucias se les revertirán en contra de ellos mismo.

Ellos  vieron que el plan era genial no había manera de pararlo,  y esto ocasionaría que  el Redentor prometido no podría nacer, Dios dejó correr las cosas hasta que actuó. Satanás no  podía  saber, ni contaba con el diluvio, ni con la familia de Noé que era “sin defecto en sus generaciones”. Bien ya sabemos que los ángeles que participaron en ese evento fueron castigados y  guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día. Satanás como el autor intelectual, no fue castigado porque no se involucró en ese episodio, él promueve y envía; sabe cómo cuidarse porque por la sabiduría que le fue dada sabe muy bien quien es Dios. 

Cual eras el plan  oculto de todo esto.
El objetivo, de esas uniones ilícitas era, un segundo intento de Satanás, para impedir el nacimiento del Redentor. Como él no conocía los planes de Dios, su primer intento fue pensar que Abel era el canal de esa simiente de la mujer que le aplastaría la cabeza. De manera que al no obedecer Caín el consejo dado por Dios de hacer el bien, le dio lugar al enemigo para que lo indujera a matar a su hermano Abel de donde vendría el Salvador.

Con este  otro plan  pensaba  contaminar con carne extraña toda la raza humana, con el fin de impedir esa sentencia, proferida por Dios en su contra; que de la simiente de la mujer, vendría Aquel que lo heriría en la cabeza. El objetivo satánico era imposibilitar el nacimiento de ese Ser, que en Génesis 3.14-15 le dijo Dios:…“Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.

 El plan como se dijo, consistía en impedir el nacimiento del Redentor;  viéndolo del punto de vista humano, se podría decir que casi logra su objetivo; sin embargo él que no duerme y tiene el control de todo, escogió un hombre, Noé y su familia, que hallaron su gracia, por haber caminado y confiando en Él. A Dios gracias también nosotros por su misericordia fuimos librados de las consecuencias de ese plan diabólico.

De esa manera Noé, como dice en Hebreos 11, por su fe condenó a todos los de esa generación; sean descendientes de Caín, como los de Set, salvándose él y su familia por la misericordia de Dios.

Aparte de todo esto que se ha expuesto hasta el momento hay que entender lo que realmente aconteció, y lo grave de esa situación, aún con las pocas palabras del relato bíblico de Génesis 6. Ya que por la gravedad de la situación; Dios tomó la decisión de destruir con el diluvio a todo ser viviente. Tenía que haber una razón muy grave que no era solamente la cuestión del pecado que había entrado en el mundo; ya que para eso  Dios  había provisto  de antemano un Redentor. 

La razón era que ese evento estaba poniendo en peligro su plan redentor para preservar la integridad de la simiente la mujer por donde nacería el Mesías; protegiéndola de la simiente de la serpiente. Ese tiene que haber sido el motivo por el cual Dios llegara a tomar esa decisión. 

Lo que algunos estudiosos de las escrituras suponemos que aconteció fue lo siguiente: Esos “hijos de Dios” (ángeles) del relato, desde la morada que se les asignó en el cielo, veían como los hombres tenían relaciones con las mujeres y estas procreaban. Esta procreación  para ellos les dio la idea que podía ser degenerada  al unirlas con carne extraña.
 De allí que Satanás propondría un plan que sería, el de participar físicamente en esa procreación para interferir entre la simiente de la mujer y su simiente mezclándola; ya que de esa manera sería modificado su ADN. Contaminando  así  la línea por donde iba a nacer Aquel que lo heriría en la cabeza, quitándole su imperio sobre el hombre. Seguramente  un grupo de ángeles se ofrecieron para ejecutar el plan, sin saber lo que le esperaba como castigo por la reacción Divina.

No importándoles a ellos  su “segura morada” ni su dignidad, por ser criaturas con un conocimiento más elevado, de lo que podía tener la raza humana, se ofrecieron para  poner en marcha ese plan preconcebido por su líder el diablo. Todo con el fin de procrear y tener hijos por medio de esas relaciones de seres extraños, al unirse con las hijas de los hombres, y contaminar de esta manera la raza humana;  así que, tomando apariencia de hombre sedujeron y fornicaron con todas ellas.

Seguramente esto conduciría a un caos entre una generación de hijos de ángeles, no sujetos a la muerte con, otra generación de hijos e hijas de los hombres; sujetos a la muerte. De esa manera hubiera sido imposible que el salvador naciera de mezcla de carne extraña, con el nacimiento de híbridos procedentes del cruce de dos organismos de razas, especies o subespecies distintas, las cuales no se reproducen entre sí.

Podemos decir que en parte logró destruir esa generación, solo que Dios como siempre tenía su recurso y es este caso extendió su gracias hacia Noé y su familia. Igual cuando Elías le dijo que sólo él quedaba de los profetas, Dios le respondió 1Rey 19.18: “Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante  Baal, y cuyas bocas no lo besaron”.

Viendo Dios que le dieron cabida a este hecho contra natura, tomó la decisión de raer de sobre la faz de la tierra, a todo ser viviente; para reiniciar con Noé y su familia una generación nueva. Siendo él como lo revela la palabra  de Dios un hombre de sana conducta, temeroso de Dios y obediente. Meditemos  solamente  en esto: De haber prosperado ese plan diabólico, y de haberse extinguido la familia de Noé, ese  suceso hubiera impedido tanto  el nacimiento del Redentor, como la redención del  hombre.

De manera que para Lucifer y los ángeles rebeldes como castigo para ellos  preparó un lago de fuego donde estarían allí eternamente. Mientras a la pareja humana y su descendencia aunque merecían el mismo castigo, les enviaría el socorro que pagaría el precio para  rescatar a la humanidad  de la esclavitud del pecado y de las manos de Satanás; como tizones  sacados del  fuego. En efecto en Hebreos 2.16 dice: Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Aunque ese libro y la promesa  fueron para  los hebreos, todos lo de la fe somos hijos de Abraham.

Fue así que Dios para abortar ese plan, tomó la decisión de destruir a todos los seres vivientes de esa época con el diluvio. Quedando sólo Noé y su familia, que se guardaron de no contaminarse con esas uniones extrañas, dando Dios testimonio que él y su familia no participaron de esos hechos según Génesis 6.9  que dice “Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé”. Esto es lo que nos revela la palabra de Dios, a parte de esas uniones extrañas.   
                                                
Realmente sin la aclaratoria que nos proporcionan Judas y Pedro en sus escritos, sería difícil poder entender todo lo acontecido en esa época ya que no hay en el libro de Génesis suficiente información para poder entender todo lo que aconteció en ese tiempo, como los motivos.

Comenzaremos con mencionar, que la palabra de Dios nos explica algo acerca de esos ángeles de Génesis 6. En la epístola de Judas verso 6 y 7 que dice: “y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día. Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales “de la misma manera que aquellos " habiendo fornicado  e ido en pos de vicios contra naturaleza fueron puestos por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”. Este grupo de ángeles que participaron en ese plan, no pudiendo regresar a la anterior morada, sus espíritus fueron enviados al abismo o tártaro. Este es un sitio de espera donde todos ellos, están aguardando el juicio del gran día. Más adelante se darán otros detalles sobre ese sitio.

Es de suponer, que este suficientemente claro que al mencionar “aquellos” en el anterior versículo se está refiriendo a esos ángeles que fornicaron escogiendo entre todas las mujeres. Como tampoco sea muy difícil poder entender a quienes se refiere la Palabra de Dios con la frase “de la misma manera que aquellos.” (Es decir los ángeles) Si recomponemos la frase cambiando la palabra “aquellos” por “ángeles,” se podría entender mejor lo que el versículo nos quiere enseñar, y se leería de la siguiente manera:

“Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza fueron puestos por ejemplo; los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día”.  

Luego el apóstol agrega  para aclarar aún más en 2 Pedro 2:4:…“Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al tártaro los entregó a prisiones de oscuridad para ser reservados al juicio. (Tártaro es un profundo abismo usado como una mazmorra de sufrimiento y una prisión para esos espíritus)

Este pasaje aclara que está refiriéndose a hechos ocurridos antes de la época anti diluviana. Y no se deben confundir con aquellos ángeles que están todavía en el cielo, y que en un futuro serán arrojados de allí juntos a Satanás, como lo afirma Apo.12.9. Sino a un grupo que dejó su morada que se les asignó (el cielo) y lo abandonaron como tampoco guardaron su dignidad siendo seres con mayor conocimiento.

El escritor Clarence Larkin en su libro The Spirit World (p.23) distingue entre los ángeles caídos atados en prisiones, y los que están todavía libres; luego de citar Judas 6 y 7 concluye diciendo: Que esos ángeles encadenados en prisiones, están allí por haber tenido relaciones sexuales con mujeres de la raza humana. El agrega que estos ángeles en prisiones, no son los mismos de los que andan todavía libres como su jefe Satanás, sino solamente un  grupo de ellos.

Al leer el capítulo 12 de Apocalipsis, podemos apreciar que en un futuro no muy lejano en el cielo tendrá lugar un evento donde Satanás y sus ángeles lucharán, posiblemente defendiendo su posición en el cielo ya que el desenlace final será la expulsión de todos ellos de esos lugares celestes.

Es probable que esa lucha de Satanás y sus ángeles de permanencer  en el cielo se deba a que  mientras estén allí como su actual morada, ese lugar es para ellos como un refugio donde no se les aplica el castigo. Donde pueden disfrutar todavía de una relativa y condicional libertad, con la esperanza de que su líder los pueda sacar de ese problema de rebelión en que los metió. Sin embargo el final de todos ellos, ya está decretado en la palabra;  cuando leemos  que habrá una gran batalla en el cielo; nos podemos imaginar con cuanta vehemencia tratarán de defender esa posición, ya que al salir de allí, iniciará la cuenta regresiva  del castigo eterno.

Como el cumplimiento de la sentencia escrita en Ezequiel 28.17 que dice: “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Ese es el  cumplimiento de esa sentencia de hace miles o millones de años que le fue revelada a Ezequiel y  se nos revela a nosotros al leerla.

En Apocalipsis 12.9 está el cumplimiento de esa sentencia que dice: “Después hubo una gran batalla en el cielo: Y Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el dragón la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él”.

El anterior pasaje hace referencia a ese momento cuando en un cercano futuro, Satanás con sus ángeles serán arrojados del cielo antes de la gran tribulación, al ser sometidos por el grupo del arcángel Miguel y sus ángeles, y liberar así los cielos de esos seres perversos. Desde ese momento esas mansiones celestiales estarán listas para acoger los redimidos que le fueron  fieles y agradecidos.

Es lógico pensar que si esos ángeles caídos con su líder están aún en el cielo su actual morada; ese otro grupo de ángeles, a los cuales  se refieren los apóstoles Judas y Pedro sean los que no guardaron su dignidad, y que abandonaron su propia morada.

¿Pueden los ángeles siendo espíritus humanarse?
La palabra no nos da muchos detalles al respeto; lo que sí sabemos es: Primero, que es un grupo que tenían como los demás su morada en el cielo y la abandonaron. Segundo, que no guardaron su dignidad porque siendo ellos seres de más alto conocimiento que los humanos, no se comportaron con la dignidad requerida para su rango. Tercero, que se posesionaron, o se humanaron tomando forma de hombre. Cuarto según lo que nos relata la palabra  sedujeron a las hijas de los hombres de aquella generación; “tomando para sí mujeres, escogiendo entre todas”.

A este punto algunos se preguntarán, ¿pueden los ángeles humanarse? Por los  relatos que nos proporcionan la palabra de Dios, si pueden. Por ejemplo al leer y analizar el relato  de Lucas sobre este tema podemos apreciar lo que acontece y cómo actúan estos demonios y las consecuencias de abandonar su morada y humanarse.

Tenemos el relato de Jesús y sus discípulos, al llegar al sitio donde estaba un endemoniado en Lucas 8.26-31 que dice: “Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea.  Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros.  Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.)  Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no los mandase ir al abismo”. (Como se dijo no se les permite  volver a su antigua morada)

 También tenemos otros ejemplos  de ángeles que se presentaron en forma de hombre en varias oportunidades, como los que se presentaron a Abraham, en Génesis 18, (aunque uno de ellos era el Señor Jesucristo) Y Abraham pensando que eran seres humanos que venían de lejos, les ofreció agua para limpiar sus pies, y les trajo comida para sustentarse. De la misma manera  como se trataba en ese tiempo a todo viajero, antes de seguir su camino. La palabra relata que luego de comer en Génesis 18:16 dice: Y levantándose de allí aquellos varones, dirigieron la mirada a Sodoma, y Abraham fue con ellos para despedirlos.

 Y cuando dos de ellos llegaron a  Sodoma, al verlos Lot, los trató de la misma manera como si se tratara de comunes viajeros ofreciéndoles comida y alojamiento. Luego cuando los habitantes de Sodoma los vieron les dijeron a Lot: ¿Dónde está los varones  que llegaron para pasar la noche contigo?  Queriendo  tener relaciones con ellos ¿acaso los vieron diferentes de los demás, siendo ellos ángeles? También se le presentó uno a Gedeón mientras él escondía su cosecha de los Madianitas que dominaban en ese tiempo, en Jueces. 6, como también se les presentó otro a los padres de  Sansón en el libro de Jueces 13.

ALGUNOS PUNTO PARA ACLARAR.                                                                       Es propicio el momento para aclarar lo siguiente: Si esos ángeles, eran y son seres eternos, no sujetos a la muerte, ¿que aconteció con ellos durante y después del diluvio? Se iniciará diciendo lo siguiente: sabemos por la palabra que los ángeles son seres incorpóreos; el hecho que ellos tomaron mujeres para sí, y que le nacieran hijos, es lógico pensar que tuvieron  que tener  un cuerpo humano. Ahora si ese cuerpo era “una transformación de autoría propia, como aconteció con la serpiente en el Edén”, o se apropiaron de un cuerpo humano, non lo sabemos, eso es algo que el Señor nos lo explicará en el futuro.

Sólo podemos entender que eran demonios, de ángeles caídos, y poseían un cuerpo humano, ya que se veían como tales; y actuaron según sus argucias para conquistar las mujeres como dice la palabra “escogiendo entre todas”. Por supuesto que todos esos de una u otra manera no pertenecían a la línea de la generación humana. En apariencia  se podía ver normales pero eran de carne extraña. Ahora bien, sean los unos, como los otros, la palabra es muy clara al enfatizar que: “pereció toda carne que se movía sobre la tierra”,  así que todos  murieron en el diluvio.

 La misma palabra nos aclara en Génesis 6 y 7 que toda carne pereció, en el 6.17 dice: “Y he aquí Yo hago caer el diluvio, aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que hay aliento de vida bajo los cielos. Todo lo que hay en la tierra perecerá. En el 7.19-22 Y las aguas crecieron mucho, en extremo sobre la tierra, de modo que quedaron cubiertas todas las altas montañas que están debajo de los cielos. Quince codos más arriba crecieron las aguas, y las montañas quedaron cubiertas. Y, tanto ave como animal y fiera, y de todo bicho que pulula sobre la tierra, y todos los hombres. Todo lo que tenía aliento de vida en sus narices, y todo lo que estaba en lo seco, murió. Y para que no hubiera duda el 24 agrega: “Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días”. BTX3

De manera que así como nuestro ser tiene una parte tangible que es  el cuerpo, y la otra intangible que es el alma. De igual manera esos “hijos de Dios”, tenían un cuerpo bien sea propio o poseído. Ellos también tenían esa parte tangible que era el cuerpo, como la otra parte intangible que era la espiritual o “el de ángel”. (No de alma ya que sólo el hombre llega a ser alma viviente por el soplo de Dios). 

Es obvio que ambos grupos  de cuerpos, sea el de los humanos como de los de los “hijos de Dios” murieron en el diluvio. Luego las almas de los humanos  fueron al Hades, y los espíritus de los ángeles recibieron su castigo al ser enviados como ya vimos al Tártaro o abismo; cómo se nos revela en Judas verso 6 y 7 que dice: "y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado (Dios) bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día".

También es bueno aclarar que no faltan en medio del pueblo de Dios, hermanos que tienen temor de orar por alguien que está enfermo, o que tenga un espíritu que lo atormenta; por el temor que el espíritu malo se apodere de él.  Como de otros que les tienen miedo a los brujos, al mal ojo, a agüeros, etc. Hay creyentes que piensan de esa manera, y temen tales cosas aunque tengan muchos años en el Señor;  normalmente ponen más oído a los relatos fantasiosos, sueños, revelaciones y tradiciones, que a la misma palabra de Dios.

Todo el mundo puede tener un sueño o una revelación y no podemos dudar que lo hayan tenido. Pero si no tenemos el don de discernimiento de espíritu, para saber si lo que nos dicen es de Dios, o es del diablo para confundirnos; recordemos siempre que nuestra única  guía de fe es la biblia la palabra de Dios que nunca falla. De todas maneras, donde se nota  mucha verborrea, alabándose de ser escogido, de tener revelaciones y sueños; recordemos siempre que el diablo es astuto, y su trabajo es el de confundir a los que son hijos de Dios. Como engañándonos al hacernos creer que todo sueño proviene de Dios, como dice en Jeremías 17.9 “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”

La  palabra en Eclesiastés 5.7 nos dice: “Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios”. (Personalmente a eso de los sueños, yo le agregaría dos cosas más, que son: esas frecuentes expresiones “Dios me reveló, Y Dios me habló”). La Biblia nos habla y nos muestra el camino correcto a seguir que es Jesucristo; todo lo que no enaltezca a Dios procede del mal, todo lo que enaltece el ego humano es del enemigo para confundir. Lo  correcto sería decir: “Dios puso en mi mente o me hizo pensar”.

Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto y Balac quería que Balaam lo maldijera; Balaam dijo en Num 23.23 “Porque contra Jacob no hay agüero Ni adivinación contra Israel”. Y nosotros somos más que Israel somos como la niña de los ojos de Dios. Los creyentes que piensan de esa manera no han entendido todavía, que somos templo y  morada del Espíritu de Dios, que nuestra habitación terrenal (el cuerpo) está ocupado por el Espíritu Santo, Y ¿cómo podría un demonio meterse donde reina Dios con su Espíritu?  

Mar 3.27  “Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa”. ¿Será que piensan que un espíritu satánico puede sacar aquel con el cual estamos sellados desde el día que creímos?  Efe 1.13  En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.  
                                              
  FIN DE LAS ACLARATORIAS Y REGRESANDO AL TEMA.

Noé, varón justo y perfecto en sus generaciones.
Hay dos afirmaciones muy importantes en la Biblia acerca de Noé, que pueden confirmar la anterior explicación, una está en Génesis 6.8 que dice: Pero Noé halló gracia a los ojos de Dios. Él no se salvó por su justicia, sino por la misericordia que Dios tuvo, y no solamente de él y su familia, sino de todos los que murieron confiando en Dios  antes del diluvio. Como también por todos nosotros los que naceríamos después. 

Sin embargo, aparte de hallar gracia a los ojos de Dios; Noé tenía otra importante característica que le dio paso, para que Dios lo usara para rehacer toda la raza humana; siendo lo más  importante el nacimiento del Redentor. Que sería  como se dijo, no sólo para la nueva generación que se formaría por medio de Noé y sus hijos, sino por los muchos que murieron antes de diluvio,  siendo  obedientes y confiando en  Dios.  Los  cuales habían dejado este mundo y murieron con la esperanza  en esa promesa cuyo tipo era el cordero, el cual los redimiría del  pecado e de la muerte eterna; a los cuales Dios no los podía dejar avergonzados.

Es por eso que la palabra de Dios revela que al consumar Jesús el sacrificio dando su vida en la cruz, descendió a las partes más bajas de la tierra como dice en 1Pedro 3:19: ”en el cual también fue a predicar a los espíritus encarcelados, que en un tiempo desobedecieron, cuando esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas a través del agua.” No es que fue a  predicarles a todos los muertos de ese lugar, sino a los de antes del diluvio que no tuvieron una ley, ni escrito alguno o ejemplo para ser enseñado. Sin embargo Noé si tuvo fe creyó condenando de esa manera a los incrédulos. Por supuesto que se presentó dando motivo de alegría, también a todos los que confiaron en Él que murieron bajo la ley; como de tristeza para los desobedientes a la voluntad de Dios.

Este grupo de creyentes que depositaron su confianza en Dios, estaban en el Hades posiblemente como estamos hoy día nosotros esperando el día de nuestra redención. Nos podemos imaginar lo glorioso que fue para ese grupo ver a su Redentor, posiblemente diciéndole a ellos: Heme aquí enviado por mi padre para vosotros en cumplimiento a la promesa de redención que le hizo a Adán mostrándole el sacrificio de ese cordero. Como  de la sentencia que  heriría al enemigo en la cabeza (Génesis 3.15). Para llevarlos ahora a un nuevo y más elevado lugar preparado para todos vosotros. Desde ese momento el Hades quedó solamente para los que esperan el juicio del gran trono blanco.   

Actualmente se está repitiendo la historia.
Se quiere enfocar algo más sobre este tema de Noé, ya que Jesucristo en una de sus enseñanzas dijo que regresaría a esta tierra en un momento que la humanidad estaría  como en los días de Noé y de Lot en Sodoma, diciendo en Mateos 24:36: “Pero acerca de aquél día y hora, nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre. Pero como en los días de Noé,  así será la venida  del Hijo del Hombre; porque como en aquellos  días antes del diluvio, estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no se dieron cuenta  hasta que el diluvio llegó y se los llevó a todos,  así también será la venida  del Hijo del Hombre”.

De la fidelidad de Noé da testimonio la palabra de Dios en Hebreos  11.7 diciendo: Por fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de las cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe.

En los cien y más años que duró la construcción del arca su fe en Dios no desmayó, permaneciendo como fiel testigo predicando lo que Dios le había encomendado. El mismo no sabía la magnitud  de que Dios le anunció que haría, pero obedeció con fe y temor, preparando el arca, que salvaría tanto a él  como a su familia del juicio, terminando   todo con una gran inundación.

Seguramente Noé  le explicaría a muchos de los curiosos que les preguntaban, el propósito de esa arca que él estaba construyendo por mandato de Dios; diciéndole que ese iba a ser el único medio de salvación, para evadir el juicio que vendría. Nos podemos imaginar, las risas y burlas de sus contemporáneos, y otros que por respeto  a la seriedad del mensaje de Noé no se burlaban, pero permanecían indiferentes a la  comisión Divina dada a Noé.

Seguro estoy que el día que Dios rompió las fuentes del abismo, y abrió las cataratas de los cielos con truenos y relámpagos; al comenzar a subir las aguas, muchos corrieron hacia el arca atemorizados para huir de esa espantosa situación gritando, para que se les abriera la puerta, y en su desesperación golpearon el arca, diciendo: Ábrenos Noé, pero el relato de Génesis 7:16 dice: Que Dios cerró la puerta del arca. Él es paciente y misericordioso pero cuando el cierra nadie puede abrir. Dios  le da al hombre toda una vida para acudir a él, pero al morir se cerró la puerta de la oportunidad.

La paciencia de Dios fue por el tiempo que duró su construcción. No pudieron entender, ni siquiera cuando vieron que los animales, siendo seres irracionales comenzaron en parejas a entrar en el arca, sin que nadie los obligara. Ninguno pudo  percatarse de la catástrofe que se avecinaba, esa indiferencia ocasionó que todos perecieran. Es extraño que  ninguno de esos supuesto “hijos de Dios” de la tradicional enseñanza de los hijos de Set, (aparte de los 8 de Noé) de génesis 6 se salvó del diluvio. Algo insólito porque los que son de Dios, oyen y reconocen su voz, le obedecen y son guardados por Él, como Noé que obedeció y no fue abandonado.

No se quiere terminar esta explicación, sin aprovechar y hacer un paralelo como advertencia, entre aquel mensaje que Dios le encomendó a Noé, y el mensaje que nos ha encomendado a nosotros por su palabra, de predicar las buenas nuevas del evangelio.

Noé predicó por cien años a esa generación, que el único medio de salvación y refugio seguro era el arca; hoy día y por casi 2000 años nuestro mensaje es el mismo, se avecinan días malos y el único refugio seguro es Jesucristo, el arca de salvación de hoy como lo fue la de Noé en su tiempo.

Así lo afirma la palabra de Dios en Hechos 4:12 que dice: “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Solamente Cristo es el arca de salvación, y aunque se burlen cuando decimos que Jesucristo regresará, muchos permanecen indiferentes, otros no lo creen, y otros siguen indecisos; Jesucristo volverá a este mundo y es el único medio de salvación. Que no acontezca como los que buscaron el arca en el último momento cuando el agua comenzó a crecer y no había más oportunidad, ya que la palabra dice: “Que Dios cerró la puerta del arca”.

De este mismo tipo de individuos, que había en los días de Noé, que ninguno de ellos se acercó a Dios, por medio del mensaje  de Noé; indistintamente, si creyeron o no, si permanecieron indiferentes, o entusiasmados con la explicación  de Noé, hoy día los hay por millones y ellos también sufrirán una gran pérdida de no buscar a Dios mientras puede ser hallado.
Hoy día la historia se repite con algún agravante, ya que han pasado varias generaciones, desde que Cristo murió y resucitó, tenemos relatos escritos de hechos acontecidos, como ejemplo para nuestra admonición,  y tenemos la palabra de Dios, que es su mensaje para la humanidad. De manera que ninguno podrá excusarse delante de él, y el mensaje es el mismo. En el tiempo de Noé tenían que acudir al arca para salvarse; hoy hay que acudir a Jesucristo, que es el único refugio, nuestra arca de salvación y el que  puede perdonar nuestros pecados.

Al creer de corazón, en Jesucristo y pidiéndole perdón por nuestras faltas y pecados el salvará nuestras almas. La palabra de Dios en Romanos 10.10 dice: Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pareciera que Dios quiere oír esta afirmación de nuestros labios: “Dios mío creo en Jesucristo como mí único medio de salvación, y que le resucitaste de los muertos”. Esta confesión emanada de un corazón sincero y convencido: conmueve de tal manera a Dios que en su misericordia no puede dejar de perdonar a cualquiera que acude a él; y adoptarlo como hijo.
Aggeo Palumbi  25/10/11 revisado. 19/03/15

Para cualquier comentario contactar:    aggeop@gmail.com             

domingo, 4 de septiembre de 2011

QUE SERÁ DE NOSOTROS DESPUES DE LA MUERTE +

Prov. 14.12 Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.

PROLOGO.
Saber lo que será de nosotros después de la muerte, es uno de los misterios que muy a menudo pasa por la mente de gran parte de nosotros los humanos. Seguramente en algún momento nos hemos hecho esa pregunta, o hemos escuchado algunas de las teorías que se han difundido. Muchas de las cuales solo sirven  para confundir a los demás. Ya que en su mayoría son conceptos erróneos que salen de la fantasía de la mente humana, con el fin de evadir lo que la Palabra de Dios enseña muy claramente sobre el más allá, y de esa dimensión desconocida para el hombre; la cual tarde o temprano todos tendremos que conocer y enfrentar.

En efecto, para muchos el más allá no es otra cosa que un misterio, hay quienes piensan que con la muerte termina todo pereciendo alma y cuerpo. Otros creen que luego de morir se reencarnarán,  naciendo nuevamente en otra persona u otro ser. No faltan aquellos que creen que al morir estarán confinados por un tiempo en un lugar llamado purgatorio para luego de un tiempo alcanzar el cielo o paraíso etc. Como se puede notar hay varias teorías pero existe una sola verdad y esta la encontramos en la palabra de Dios, la Biblia. La incognita  y  la pregunta que muchos se hacen al perder algún ser querido es: si en el más allá existe la posibilidad de encontrarse y reconocerse en esa dimensión.

Dios como nuestro creador, no podía dejarnos en la obscuridad en un tema tan importante como el “que será de nosotros después de la muerte". Para saber con exactitud qué acontecerá con  nosotros al morir, y separarse el alma del cuerpo,  debemos  recurrir a la única fuente fidedigna donde podremos estar seguros de obtener la verdad sobre este importante tema. Esto solo se puede encontrar en la Palabra que Dios le dejó al hombre; y no dejarnos llevar por conceptos de doctrinas, tradiciones de hombres, escritos filosóficos, siendo  todos estos frutos de la mente e imaginación humana.

En efecto, la palabra de Dios en varios de sus relatos, nos da a entender que el ser humano después de la muerte retiene la conciencia, la memoria, reconoce a aquellas personas con las cuales compartió en esta vida y se podrán comunicar con otras almas. Luego nos da a entender que en esa otra dimensión hay únicamente dos posibilidad  de existencia que son: la de estar en un lugar donde el alma es consolada, u otro donde estará en agonía y desconsuelo. A continuación se explicará con detalles, algunos de los relatos que se encuentran en la Biblia los cuales revelan, y aclaran estas incógnitas, como la única guía confiable, que Dios le ha dejado al hombre.


Por último, como una información adicional  para el, ó la que tenga la oportunidad de leer esta exposición, se quiere aclarar que este escrito no es para inducir a quien lo lea a que cambie de religión, ni nada por el estilo, sino el de poner a su alcance enseñanzas de  temas que están contemplados y respaldados por la Biblia que es la única fuente digna de crédito. Siendo esta la única guía de nuestro peregrinar  por este mundo. Solo  luego podrá  comparar con lo que le han enseñado y por su misma cuenta y razonamiento llegar a saber dónde está la verdadera respuesta a estas incógnitas. Se añade, que de no creer que la Biblia sea la Palabra de Dios, donde le revela al hombre toda su historia desde la creación, hasta el fin de sus días en el futuro y más allá, sería perder el tiempo en seguir su lectura; ya que toda su exposición está basada en los escritos que ella contiene.

EL GRUPO QUE ESTÁ DEBAJO DE ALTAR
Uno de estos relatos de la palabra de Dios, lo encontramos en Apocalipsis 6.9, 11 que dice: “Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían muerto por causa de la palabra de Dios y del testimonio que tenían. Clamaban a gran voz diciendo: ¿Hasta cuándo Señor, santo y verdadero, vas a tardar en Juzgar y vengar nuestra sangre de los que habitan sobre la tierra? Entonces se les dio vestiduras blancas y se les dijo que descansaran todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el numero de sus consiervos y sus hermanos que también habían de ser muertos como ellos.” 

Este grupo de almas que están debajo del altar, son creyentes que fueron muertos a causa de la palabra de Dios y el testimonio que tenían. El hecho que la palabra diga que ellos estaban  “debajo del altar”,  el cual era símbolo del lugar de sacrificios y ofrendas, es para darnos a entender que: aunque sobre él antiguamente se ofrecían sacrificios  para el perdón de los pecados, es lógico pensar, que los de  este grupo, aunque  fueron sacrificados injustamente por su fe en Dios y el testimonio que tenían, no le podía corresponder estar simbólicamente sobre el altar, sino debajo de él; ya que el sacrificio sobre el altar, era representativo del sacrificio perfecto que haría Jesucristo por la humanidad, muriendo injustamente por los pecados del  hombre.

Al  clamar y pedír que se les hiciera justicia por la arbitraria  muerte de la cual fueron objeto, es interesante notar algunos detalles de esta revelación;   los cuales nos dan a entender cuál será la situación del ser humano después de la muerte. Aunque a ellos los habían matados, y sus cuerpos fueron sepultados, sus almas seguían con vida, y tenían la facultad de expresar sus inquietudes y deseos; manifestándoselas al Señor, lo cual denota su presencia, aunque ese no sea, su lugar de reposo. Como también nos da a entender que pudieron oir la respuesta que se les dio.

Aunque a  ellos  se les quitó injustamente el derecho de vivir en este mundo, se puede notar  que no perdieron la memoria de las cosas que les acontecieron estando en vida. Razón por la cual reclamaban que se les hiciera justicia y se les vengara por ese atropello sufrido de parte de aquellos que habitaban en la tierra.

La respuesta del Señor a esa petición, fue que descansasen todavía por un poco de tiempo hasta que se completara  con otros consiervos y hermanos, un determinado múmero que faltaban para que ese grupo estuviera completo, a los cuales el Señor denominó “consiervos y hermanos” que habían de sufrir la misma muerte que tuvieron ellos. Esta petición de justicia, no era debido a que se encontraban sufriendo, (ya que estaban en un lugar de descanso) sino por un deseo de justicia por el abuso sufrido.

A este punto es necesario aclarar quienes son los que están bajo el altar, como también estos consiervos y hermanos que tendrían que ser muertos como lo fueron ellos.

Comenzaremos con decir que este grupo aunque son salvos por haber creído en Dios y en su sacrificio redentor, no pertenece a la iglesia, como tampoco pertenece a los mártires del cristianismo, que inició con Esteban que fue lapidado por invocar a Jesús. Ya que,  en el tiempo que el Apóstol Juan recibió esta revelación, la iglesia solo recientemente se estaba formando, con los primeros creyentes en Jesucristo.

Luego si el Señor les dice de descansar todavía por un poco de tiempo, porque faltaban otros consiervos (siervos como ellos), es lógico pensar que ellos eran un grupo de “siervos” y les informa que faltaban por añadirse otros que sufrirían la misma desdicha de ellos.

Teniendo presente que la Palabra en Juan 1.12 dice: “que a los que recibieron a Jesucristo y creen en su nombre se les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios” surge la pregunta ¿Por qué a estos se les llama siervos y no hijos? Veamos ahora quienes son estos siervos que están debajo del altar,  y porqué se les denomina siervos. Algunos versículos de Isaías aclaran quienes son los siervos de Dios el 41.8 dice: "Pero tú, Israel, siervo mío eres; tu Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham, mi amigo. Luego el 44.21 dice: Acuérdate de estas cosas, Jacob, porque mi siervo eres, Israel. Yo te formé, siervo mío eres tú. ¡Israel no me olvides!"

Como podemos apreciar la Palabra define muy claramente, que los que están debajo del altar primeramente son siervos y luego que estos corresponden al pueblo de Israel. Así es sencillo entender que los “consiervos y hermanos” se refieren por una parte a otros hebreos como los consiervos, y los hermanos a creyentes de las demás naciones; que serán ajusticiados durante la gran tribulación, por el testimonio de Jesús, y la palabra de Dios. 

Este completar del cual se refiere Ap.6.11 acontecerá durante la gran tribulación, cuando israelitas (consiervos) y gentiles (hermanos) serán sacrificados en ese tiempo como dice en Ap.20.4, 5”También vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y se les concedió autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano; y volvieron a la vida y reinaron con Cristo por mil años. 5, (Los demás muertos no volvieron a la vida hasta que se cumplieron los mil años) Esta es la primera resurrección.”

Es interesante notar que en este versículo de Ap. 20.4 a diferencia de lo que dice en Ap.6 se agrega la frase: “del testimonio de Jesús,” ya que para ese tiempo de la gran tribulación tanto los hebreos, como los gentiles que serán decapitados, habrán reconocido a Jesús como el verdadero Mesías. En aquel tiempo estarán conscientes de la existencia de Jesús y de la salvación que él ofrece a los que le aman y confían en él. Debido a esto preferirán morir por la causa de Jesucristo que sujetarse a las imposiciones del anticristo.

Resumiendo, se puede notar que este grupo de creyentes que fueron muertos, y sus cuerpos sepultados, sus almas seguían con vida y estaban conscientes de lo sucedido; ya que estaban reclamando justicia por el derecho a la vida que injustamente se les había quitado. A ellos se les dijo que tenían que esperar todavía por un poco tiempo, ya que tenían que sumarsele  otros hebreos y gentiles, que serían muertos como ellos. Con esto muy claramente la palabra de Dios nos demuestra, que el alma después de la muerte del cuerpo, sigue con vida, y no perece como algunos quieren enseñar o dar a entender.

SAMUEL Y SAUL 
Otra revelación que también nos da a entender la situación del hombre después de la muerte, se encuentra en 1 Samuel 28.15. En este pasaje se nos revela otro aspecto importante del alma humana en el más allá. Analizando este pasaje de la palabra, tenemos que el profeta Samuel ya tenía tiempo de haber muerto, después que Dios se había alejado de Saúl rey de Israel porque desobedeció el mandato que le había dado referente a Amalec.

Por esa desobediencia Dios no contestaba las peticiones de Saúl ni lo guiaba en lo que tenía que hacer como en el tiempo en el cual Samuel estaba en vida. Cuando un día se percató que los filisteos se había concentrados para atacar a Israel  se angustió mucho, no sabiendo que hacer y a quién recurrir fue a consultar a una mujer pitonisa; en contra de su propio mandato, el cual prohibía ejercer esta actividad de adivinanza en Israel. Seguramente Dios viendo la angustia del rey, tuvo misericordia y permitió que Samuel se presentara para hablar con él.

Al aparecer Samuel, inicia con Saúl la siguiente conversación como si estuviera vivo en Sa. 28.15 “Entonces Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has perturbado haciéndome subir? Y Saúl respondió: Estoy en gran angustia, pues los filisteos hacen guerra contra mí; Dios se ha apartado de mí y ya no me responde ni por los profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me reveles lo que debo hacer. 16 Y Samuel dijo: ¿Entonces, por qué me preguntas a mí, ya que el SEÑOR se ha apartado de ti y se ha hecho tu enemigo? 17 El SEÑOR ha hecho conforme a lo que dijo por medio de mí; y el SEÑOR ha arrancado el reino de tu mano, y se lo ha dado a tu prójimo, a David. 18 Porque tú no obedeciste al SEÑOR, ni llevaste a cabo su gran ira contra Amalec, el SEÑOR te ha hecho esto hoy. 19 Además, el SEÑOR entregará a Israel contigo en manos de los filisteos; por tanto, mañana tú y tus hijos estaréis conmigo. Ciertamente, el SEÑOR entregará el ejército de Israel en manos de los filisteos.”

Es bueno notar, que la primera cosa que Samuel manifestó al hablar fue: “¿Por qué me has perturbado haciéndome subir?”Con esta frase da a entender, que en ese sitio donde él estaba, se encontraba mejor del que se hallaba en ese momento al ser llamado. Seguramente el estaba en compañía de otros fieles siervos como Noé, Abraham, Isaac, Jacob etc. En una condición de consuelo, y el ser llamado lo perturbó no le agradó; aunque se tratara solo por un breve período de tiempo. Esto nos lleva a pensar en esa frase de Apocalipsis 4.13 que dice: "Bienaventurados los muertos que de aquí en adelante mueren en el Señor." Sí -dice el Espíritu- para que descansen de sus trabajos, porque sus obras van con ellos."

Otra cosa para resaltar es, que Samuel recordaba todos los detalles de su vida anterior, de cómo Dios había hablado por medio de él, y lo que le había dicho al rey Saúl referente a su reinado, y  lo que acontecería con él. Esto nos da a entender, que a parte de recordar todas las cosas de su vida anterior, también nos enseña que Dios habla a través de sus siervos. Solo toca a nosotros reconocer su voz y obedecer lo que ellos dicen a fin de estar en su voluntad. Y pensar que no se trata de simples consejos humanos, sino de palabras que Dios pone en la boca de ellos.

Luego Samuel le profetiza a Saúl diciéndole,  lo que acontecería al siguiente día, esto da a entender que Samuel sabía lo que acontecería con Saúl y sus hijos al decirle: “por tanto, mañana tú y tus hijos estaréis conmigo. Ciertamente, el SEÑOR entregará el ejército de Israel en manos de los filisteos."  Esta es otra evidencia que la palabra de Dios  enseña a los que creen en ella, que el alma no muere, ni se destruye con la muerte, antes por el contrario al momento de la muerte inicia una nueva y verdadera plenitud de vida; por aquellos que mueren en el Señor. Resumiendo: Samuel no solamente estaba feliz en ese nuevo sitio en el cual se hallaba,  sino que estaba con vida, seguían  con él todos los recuerdos de su vida pasada, y conocía las cosas que acontecerían en el futuro de la vida de Saúl y sus hijos.

EL RICO Y LÁZARO
Este relato es posiblemente el más completo y detallado del tema que se está desarrollando y se encuentra en el evangelio según San Lucas. Es importante resaltar que solo Jesús podía relatar esta historia, ya que siendo Dios, solo él podía conocer lo que acontece en el más allá y podía relatar con todo detalles la vida y facultades del alma en esa dimensión.

A continuación se trascribe el relato ya mencionado de Lucas 16.19, 31: “19 Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiestas con esplendidez. 20 Y un pobre llamado Lázaro yacía a su puerta cubierto de llagas, 21 ansiando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; además, hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22 Y sucedió que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado. 23 En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio* a Abraham a lo lejos, y a Lázaro en su seno. 24 Y gritando, dijo: "Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en esta llama." 25 Pero Abraham le dijo: "Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste tus bienes, y Lázaro, igualmente, males; pero ahora él es consolado aquí, y tú estás en agonía. 26 “Y además de todo esto, hay un gran abismo puesto entre nosotros y vosotros, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros no puedan, y tampoco nadie pueda cruzar de allá a nosotros." 27 Entonces él dijo: "Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, 28 pues tengo cinco hermanos, de modo que él los prevenga, para que ellos no vengan también a este lugar de tormento." 29 Pero Abraham dijo*: "Ellos tienen a Moisés y a los profetas; que los oigan." 30 Y él dijo: "No, padre Abraham, sino que si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán." 31 Mas Abraham le contestó: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos."

Muchos podrán pensar que este relato de Lucas 16 sea una parábola, y por supuesto algo figurado y no real. El estudioso de las escrituras se dará cuenta, que Jesús en ninguna de sus parábola hizo mención de personajes específicos, o que haya nombrado determinada figura de la vida real, como lo hizo en este caso mencionando a Lázaro y Abraham; los cuales, son seres que existieron realmente, dando esto a entender que no se trataba solamente de una desenlace didáctico, como se podría perseguir con una parábola, sino de algo verídico y ajustado a la realidad del más allá.

Es oportuno volver a repetir que este relato solo podía ser presentado por Jesús, el cual tenía pleno conocimiento de la situación de las almas que dejan este mundo después de la muerte. Este ejemplo es tanto para los que son justificados por la fe en Dios, como para los incrédulos e impíos. En efecto el Señor inicia haciendo notar la diferencia de los dos intérpretes desde el momento de su muerte, ya que dice: “sucedió que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; (el actual paraíso) y murió también el rico y fue sepultado.” Estableciendo así un trato diferente para los dos.

EL HADES
Debemos tener presente, y tener claro en nuestra mente,  qué antes de la muerte y resurrección de Jesucristo las almas de todos los muertos, tantos de justos como de impíos, estaban reunidos en un sitio llamado Hades, aunque la palabra aclara que  un gran abismo los separaba, el cual impedía el pase de un sitio a otro. Sea de los justos cuyo sitio la palabra lo define como “el seno de Abraham” del lugar de tormento donde residían los injustos.

Cuando Jesús murió, él bajo al Hades para predicar a las almas de los antediluvianos, luego el llevó a los que confiaron en el sacrificio que él haría para el perdón de los pecados. Todos ellos estaban cautivos en ese sitio en un lugar más elevado, el cual, debería ser el mismo Paraíso que le prometió a ladrón estando En la cruz. Esto acto de trasladar a los fieles que estaban cautivos allí, no podía efectuarse antes que Él venciera en la cruz,  al pecado y la muerte. Solo después de esa victoria Él pudo trasladar a los suyos que estaban retenidos allí a un nuevo y mejor lugar de consuelo. Desde ese momento el Hades solamente quedó para los impíos, aquellos que nunca obedecieron ni obedecerán a Dios.

Esto se puede confirmar y entender mejor al leer en Efesios 4.8, 10 que habla de ese hecho diciendo: “por tanto, dice: cuando ascendió a lo alto, llevo cautiva una hueste de cautivos, y dio dones a los hombres. 9 (Esta expresión: ascendió, ¿qué significa, sino que el también había descendido a las profundidades de la tierra? (Hades) El que descendió es también el mismo que ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo.)”

Solo hay que añadir que este paraíso hay que considerarlo como dice en Apocalipsis 4.13 un lugar para que descansen de sus trabajos, y  no el lugar y destino final de los creyentes. En efecto antes de ser trasladados ellos estaban en el Hades un lugar de consolación de las aflicciones de este mundo, llamado “Seno de Abraham” actualmente todos los que mueren en Cristo están reunidos en el paraíso en espera de ser revestidos de un cuerpo de gloria, cuando también los que viven se reúnan con Él al ser arrebatados.

Para algunos que no creen que el alma sigue con vida después de la muerte, el pasaje de Lucas 23.24 donde Jesús le dice al ladrón en la cruz: "En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso;" Tratan de cambiarle el sentido a la frase, porque no creen que el alma es eterna; ya que esta afirmación va en contra de sus teorías. Sin embargo esto no cambia absolutamente nada, ya que hay varios pasajes en las sagradas escrituras que afirman que el alma no muere, así como está demostrado en este relato del rico y Lázaro.

Regresando al relato de Lucas 16.19 el rico estaba en el Hades en una situación de tormento, mientras Lázaro aún estando en el mismo lugar se encontraba en “el seno de Abraham,” donde era consolado de sus aflicciones humanas. Es necesario aclarar a este punto, que el rico no estaba allí por sus riquezas, ni Lázaro estaba en el lugar de consuelo por ser un pordiosero; sino por escuchar y obrar conforme a los mandatos de Dios, mientras que el rico hizo caso omiso de la ley de Moisés y los profetas. Sinónimo de la Palabra de Dios

Luego se establece un dialogo entre el rico y Abraham, y esto acontece como si ellos estuvieran en vida y con sus antiguos cuerpo, (esto acontece a menudo cuando se lee este pasaje de la Biblia  de una manera superficial, ya que algunos  no se dan cuenta que estos protagonistas están despojados de sus cuerpos) es conveniente recordar que los cuerpos de estos personajes estaban en sus respetivas tumbas, y el relato nos quiere enseñar aparte de que siguen con vida, cuales son las facultades  del  alma después de la muerte. Por supuesto que nosotros concemos muy bien esos sentidos, como el ver, oir, hablar, recordar, etc.

La primera cosa que se nos revela o resalta es que el alma es sensible y consciente de sus actos, ya que aunque el rico estaba en ese lugar, en agonía, en ningún momento reclama que era injusto que estuviese en ese lugar; él sabía que ese era el lugar donde le correspondía estar por su comportamiento hacia la ley de Dios y el prójimo, por lo tanto él solo pedía un poco de alivio.

Luego dice que alzando sus ojos vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno, considerando que los ojos de su antiguo cuerpo estaban en la tumba donde estaba sepultado su cuerpo nos preguntamos: ¿con que ojos podía él ver? Y luego ¿cómo podía reconocer a Abraham de tan lejos? Esto no da a entender que la capacidad visiva del alma es muy superior a la humana, considerando que estaban separados por un gran abismo.

Ahora siempre examinando algunos detalles del relato dice que había un gran abismo que los separaba, y que el rico gritando dijo: "Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, pues estoy en agonía en este lugar.” Da esta petición podemos aprender: primeramente que podía comunicarse con otras almas, luego tenía la facultad de reconocer a los demás, ya que nombra a Abraham y a Lázaro, luego manifiesta que estaba sufriendo en ese sitio, y por último aunque manifiesta que sufría, sin embargo no reclamaba de estar allí, estaba consciente que ese era el lugar donde él merecía estar.

Luego para darnos a entender que los recuerdos de la vida en este mundo, permanecen en el alma, sean estos buenos o malos, el rico nuevamente se dirige a Abraham y le dice: "Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos, de modo que él (Lázaro) los prevenga, para que ellos no vengan también a este lugar de tormento." Esta petición nos da a entender que los que nos precedieron quisieran avisar y regresar para alertar a los parientes no creyentes, del peligro que corren sus almas de no aceptar la salvación que Dios ofrece, al solo creer en su Hijo Jesucristo para ser salvo. Juan 3.16

Por lo que se aprende de la conversación de los dos protagonistas, no hay ninguna posibilidad que alguien pueda regresar de ese lugar de los muertos a este mundo. Por esta razón solo resta un camino y este es: que el hombre crea que Dios el Padre ha resucitado a Jesús de los muertos, y confiese esta creencia con su boca a Dios para ser salvos; como lo afirma en el libro a los Romanos 10.9, 10 que dice: "que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación." Imposible que pueda existir algo más sencillo y seguro para ser salvo.

Dios no hizo las cosas difíciles para la salvación del hombre, es el hombre con sus teorías e interpretaciones personales, de la Palabra de Dios que lo complica todo.

CONCLUSIÓN

Muchas religiones para infundir a sus seguidores una sensación de seguridad de la salvación de sus almas, y obviar el castigo que estaba sufriendo el rico en el relato; aun sabiendo que no están en la verdad de Dios, tratan de presentar a sus devotos doctrinas no bíblicas que ofrecen una segunda oportunidad después de la muerte; para alcanzar la salvación de sus almas. Esta segunda oportunidad no existe ni está contemplada en la palabra de Dios, la cual es muy clara al decir en el libro a los Hebreos 9.27 lo siguiente: “Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio."

Esta afirmación nos da a entender que no hay una segunda oportunidad que le es dada al hombre; aunque algunas teologías religiosas presenten alternativas para tranquilizar a sus fieles. Muchos de estos credos religiosos son inventos humanos, enseñados  para tranquilizar las  mentes de sus fieles  y darle la esperanza de una segunda oportunidad después de la muerte que por supuesto no existe.

Sin mencionar a estas organizaciones eclesiásticas mencionaremos algunas de estas supuestas segundas oportunidades fruto de las mentes humanas e anti bíblica. Una de estas organizaciones religiosas enseña que cuando una persona muere termina su existencia, ese día perecen todos sus pensamientos. En otras palabras acontece la destrucción de su alma. Luego la vida de esta persona depende si esa alma está o no en la mente de Dios; o sea, si se portó bien en esta vida estará en la mente de Dios y él le resucitará de lo contrario habrá desaparecido para siempre y no habrá más memoria de él.

El propósito de esta teoría es claro, enseña que se puede vivir una vida como mejor le parezca, sin preocuparse de lo que uno hace, ya que al final de sus días todo cesará no habrá más memoria de él, no sufrirá ningún castigo para sus pecados y para él, ( no se sabe que explicación le darán al caso del rico que estaba sufriendo en aquel lugar) luego si su alma está en la mente de Dios él la resucitará. No se sabe de dónde surgió esta teoría, pero se puede asegurar que no se encuentra en la palabra de Dios, ya que ella nos muestra todo lo contrario.

Otras creencias muy difundida y siempre con el propósito de huir del juicio de Dios, para aquel desobediente a sus mandatos y ordenamientos, que han divulgado y enseñado es: el creer en la doctrina de la reencarnación. Esta consiste que las personas adquieren  un cuerpo material no solamente una vez en la vida, sino varias veces y en diversos cuerpos. El cristianismo rechaza la reencarnación ya que es contraria a las enseñanzas bíblicas, y contraria a la salvación por medio de Jesucristo y la resurrección. Para esto solamente nos acogemos a los que dice en Hebreos que da suficiente claridad al proceso establecido para el ser humano, el cual dice lo siguiente: Hebreos 9.27 "Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto el Juicio" si esto no es suficiente, para desmentir la reencarnación, es porque no se toma en cuenta la palabra de Dios ni su veracidad.

Otros dan a creer a sus fieles que el bautizo a temprana edad (de los niños) perdona el pecado original, y si luego vuelve a pecar y muere sin la confesión por medio de un cura, que le de una supuesta absolución, su alma irá a un lugar llamado purgatorio, donde estará por un tiempo. Luego si alguno de sus parientes pide una misa "especial", el puede salir del purgatorio para ir al cielo. Si esto no acontece (el pedir esta misa) luego de un período indefinido de tiempo en el cual se supone que ha pagado por todos sus pecados, podrá salir de ese sitio para alcanzar el cielo.

Esta teoría aparte de no encontrarse en la Biblia, ni como método, ni por la palabra " purgatorio”, que no se encuentra en la Biblia; es una grave ofensa al plan y amor de Dios para la humanidad, el cual para quitar el pecado del mundo entregó a su hijo para que muriera en la cruz. Es una ofensa porque si ese purgatorio puede por algún medio pagar la deuda del pecado, ¿Por qué la palabra de Dios hace tanto énfasis en el sacrificio de Jesús, simbolizándolo desde el Génesis con el sacrificio de un cordero, hasta su real cumplimiento con su muerte en la cruz; si existe un purgatorio que puede hacer lo mismo?

Concluimos con dos versículos de la palabra de Dios, que cada mortal debería meditar atentamente en ellos. Proverbios 14.12" Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte."
Juan 3.19 "Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, (la luz es Cristo) y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas."

Los que engañan con estas teorías a la humanidad tendrán que rendir cuenta ante Dios porqué la misma palabra los condenará.

Aggeo Palumbi  / Pescara Italia 06/2011
Para cualquier comentario puede escribir a: aggeop@gmail.com