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domingo, 2 de abril de 2017

¿MURIÓ JESÚS EL VIERNES SANTO?

                                        TRES DÍAS Y TRES NOCHES
Cada vez que se acerca la llamada semana mayor, sería bueno volver a leer este tema con el fin de estar bien informados, acerca del sacrificio de Jesucristo. Esto es  según lo que nos enseña la palabra de Dios, revelándonos la verdad de como realmente acontecieron todas las cosas, y no lo que nos enseña la tradición.

En efecto,  la teoría tradicional afirma, que la crucifixión de Jesús fue un día viernes, y luego resucitó el domingo; esto desautoriza la profecía de Jesús de Mateo 12:40  donde afirma el tiempo exacto que estaría “en el corazón de la tierra”. (Desde el momento de Su entierro). Al decir: “Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre  el corazón de la tierra tres días y  tres noches.”  

La tendencia de muchos, es creer en esas enseñanzas que por años hemos recibido, sin ocuparnos de compararlas con la palabra de Dios, a fin de ver  si están o no de acuerdo con lo que ella  enseña. En esta exposición en particular, se quiere aclarar la tradicional enseñanza; del  muy conocido “viernes santo,” en el cual se afirma que Jesús fue crucificado.

 Se entiende perfectamente, que al no interpretar adecuadamente ese hecho, eso no afecta nuestra vida espiritual, pero si le resta a nuestra cultura doctrinal y cristiana; y mucho más cuando se trata de fiestas tradicionales, mezcladas con términos de la ley,  y del hebreo, (como el día de reposo).         

Sin  embargo, si alguna  afirmación o tradición, no coincide con algún otro pasaje bíblico, se debería  escudriñar y meditar acerca de estas diferencias, hasta resolver esa discrepancia. Esto es, con el fin de adquirir un conocimiento de acuerdo a las escrituras y poder enseñar a otros, como el dar respuestas de acuerdo a lo que enseña la Biblia;  cuando alguien nos pide una explicación al respecto.

Es muy interesante  el ejemplo bíblico, que nos han dejado los hermanos de Berea, en Hechos17; Cuando Pablo y Silas le llevaron la nueva doctrina de la salvación por la fe en Jesucristo. Ellos no la rechazaron como hicieron los de Tesalónica, sino que comenzaron a ver si lo que decían los dos siervos de Dios, coincidía con las Escrituras. Después  de verificar y constatar que si concordaban, con los manuscritos, muchos de ellos creyeron en Jesucristo.

Debido al hecho, que la palabra de Dios dice que Jesús fue crucificado antes del día de reposo de la pascua, es posible que confundieran este día de fiesta, con el reposo  semanal del sábado. Luego debido a que por la ley, el cuerpo del colgado no se podía dejar en el madero, tenían que ser enterrado antes de las 6 de la tarde, ya que a esa hora comenzaba el día de reposo de la pascua. En Deuteronomio 21;23 hablando de todo  aquel que era colgado dice: “no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero;  sin falta lo enterrarás el mismo día,  porque maldito por Dios es el colgado;  y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.” 

Posiblemente algún teólogo de esa época, por deducción lógica pensó que Jesús murió un día viernes, ya que el reposo semanal era el sábado, según estaba establecido en la ley.  Sin embargo ese reposo, no se refería al sábado, sino a  la fiesta de la conmemoración de la  pascua.

No se llegó a pensar, que esa semana podía tener otro día de reposo, que no fuera el del sábado, como tampoco tomar en cuenta, que tanto la muerte del Señor, como el de su resurrección, estaría vinculado con la profecía de permanecer en el corazón de la tierra tres días y tres noches (72 horas).

Como tampoco se tomó en cuenta otra  palabra clave, que determinaba un evento especial, de esa fiesta de la pascua, donde la palabra “preparación” era sinónimo  de los oficios relacionados con el sacrificio del cordero pascual. Y por supuesto no se refería al reposo semanal del sábado.

 El  apóstol Juan lo enseña de una manera muy clara en el 19:31 al decir: “Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad.” En ese pasaje se enfatiza, su gran solemnidad, debido a que era la preparación de la pascua.

Es propicio aclarar  que la preparación, era para organizar y efectuar el sacrificio del cordero, que antecedía la pascua. En ese día de la preparación en diversos hogares de la nación, los israelitas estaban pendientes de conmemorar el ritual sacrificio de un cordero. En ese año al mismo tiempo, en el monte Calvario abandonado por casi toda la nación, estando  clavado en el madero de la cruz, se estaba efectuando el verdadero sacrificio del cordero de Dios, en la persona de Jesucristo. 


Al no tomar en cuenta lo expuesto anteriormente, se le dio prioridad a esa tradición que la crucifixión  fue un día viernes. En algunas versiones de la Biblia colocan un asterisco a la palabra (reposo* en Marcos 15:42)  explicando luego a pié de página: (*aquí equivale a sábado). En otras versiones  colocan directamente sábado,  mientras ese día de reposo cayó un jueves como veremos y se explicará más adelante.

El apóstol Juan lo enfatiza y  lo distingue como “de gran solemnidad.” En el libro de  Levítico  23:5 da las instrucciones precisas para  esa celebración  diciendo: “En el mes primero a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová.” Luego del sacrificio del cordero a las seis de la tarde, iniciaba el día 15 como  el reposo de la pascua. (Una fiesta nacional para todo el pueblo).   

Por  supuesto que ese reposo, podía caer en cualquier día de la semana, inclusive un sábado; pero en ese año 27 del calendario judío, y 33 del nuestro, el gregoriano, cayó un día jueves. (Esto es comprobable viendo el  calendario judío).   

El hecho que por error lo hicieron coincidir con el día sábado, no hubiera trascendido,  si no fuera porque desautorizaba la profecía de Jesucristo al decir: que Él estaría en el corazón de la tierra tres días y tres noches; y por la  contradicción que causa  entre los versículos de Juan. 20:1 y Marcos 16:1 que analizaremos más adelante.

Porqué si ese día de reposo coincidía con el sábado, y luego el domingo siendo aún oscuro, María Magdalena vio que la  piedra estaba removida de su lugar, indicando que Jesús había resucitado. Si las cosas fueran  así ¿cómo quedaría  la profecía de Jesús, si en ese lapso de tiempo solamente hay unas 36 horas, un día y medio en lugar de los tres días y tres noches  profetizados? 

La escritura nos revela,  que el primer día de la semana o sea el domingo siendo aún oscuro, vieron que la  piedra  que cerraba la tumba estaba removida de su sitio, y obviamente se encontraba  vacía;  o sea que antes del amanecer el domingo  ya el Señor había resucitado. De esa manera, los teólogos de la iglesia romana,  no tomaron en cuenta, la palabra “preparación”,  ni la profecía del Señor;  y establecieron esa tradición del “viernes santo” como el día de la muerte de Jesucristo.  

Es lamentable que algunos líderes de iglesias Evangélicas, siguen aún enseñando que Jesús murió un viernes y resucitó el domingo; no tomando en cuenta para nada la profecía de Jesucristo de Mat.12:40 donde profetizó diciendo: “Porque  como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.”      

Muchos hemos tenido que aceptar por años esta teoría errada, que  nos proporcionó la tradición, no teniendo otra explicación, que esa  enseñanza. Sin embargo era evidente que no concordaba con la profecía dada por el Señor.  Algunos con el fin de hallarle una solución, a esa  incoherencia, enseñaban que el pueblo judío contaba la fracción de un día, por uno entero.  Pero de todas maneras la cuenta de los tres días no daba, sin dar con una solución  satisfactoria. Aunque la solución  estaba  en  la palabra,  que  enseña de una manera  muy clara, como acontecieron  todas las cosas.

Ahora bien, cuando el Señor afirma que estaría en el corazón de la tierra, tres días y tres noches, estos tres días con sus noches, suman 72 horas.  En Juan 11: 9,10 el mismo Jesús ratifica  las horas que contiene un día diciendo: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Dicho esto queda claro  que se refería  a las doce horas del día, y doce horas de la noche que suman veinticuatro horas; si él dijo que estaría tres días y tres noches estaba claro que se refería a 72 horas ni una más ni una menos.

De manera que, al  no tomar en cuenta esa afirmación profética de Jesús, del tiempo de su permanencia en la tumba, automáticamente le disminuyeron las horas; al enseñar  que su muerte se efectuó un “día viernes.” y que antes de amanecer el primer día de la semana (el domingo) ya había resucitado.

Por supuesto que esa no es una equivocación, de los que escribieron los evangelios, ni que el Señor se refería a días más cortos. Sino que algunos, no interpretaron  adecuadamente los detalles referentes a los acontecimientos  de ese día de la preparación, ni del reposo pascual; de ese año que murió Jesucristo.  Al no  haber  tomado en cuenta todo lo expuesto,  la tradición se encargó de mantenernos confundidos acerca de ese tema.

Por años se ha aceptado esa incoherencia, por no tener la correcta interpretación de los hechos; porque si Jesús murió a las tres de la tarde del viernes y lo enterraron a las 6 de la tarde, según nos aclara Luc.23:54, al  agregarle  72 horas (desde que lo pusieron en el sepulcro) debería de haber resucitado  a las 6  de la tarde del día lunes.

Mientras según la tradición del viernes, y su resurrección el domingo, antes del amanecer, solamente hay unas 36 horas. (Apenas un día y medio)  cosa inadmisible, al compararlos con los tres días  y tres noches profetizados por el Señor. 

Un día al leer el comentario de un hermano sobre el tema, rápidamente se aclaró dónde estaba el error, que dio lugar a la mala interpretación de ese reposo de la pascua.  Gracias  a Dios por habérselo revelado, y que llegara hasta nosotros. No  faltarán  algunos creyentes ya acostumbrados, que  se resistan en aceptar esta nueva teoría, que se ajusta a lo que enseña la palabra de Dios. Donde se puede ver lo que realmente aconteció, tal como se explicará a continuación paso a paso, con los detalles que nos proporcionan los evangelios.

Como dije al principio, estamos claro  que  esto no afecta en nada nuestra vida espiritual, toda esta aclaratoria enriquece nuestro conocimiento de los hechos,  pudiendo apreciar la precisión de los relatos bíblicos, y  donde se  nos  enseña que muchas de  las tradiciones no son las más ajustadas a las escrituras.

Lo que siempre se tiene que tomar  muy en cuenta es: que siendo Dios tan preciso, nos tiene que resultar inadmisible, que el Señor  no nos  revelara de una manera exacta,  el tiempo de su permanencia  en el corazón de la tierra.  Al decir que permanecería allí tres días y tres noches, es lógico  que con la teoría del “viernes santo”  es  imposible que se pueda ajustar a la enseñanza de Jesús.  

El  inicio de un nuevo  día,  para el pueblo Hebreo 
Hay que  tomar en cuenta, que para los hebreos el nuevo día, inicia a las 6 de la tarde, con las 4 vigilias de tres horas cada una, hasta las seis de la mañana. A las 6 a.m. inicia el día de luz, hasta las seis de la tarde para iniciar un nuevo día. No es igual  al nuestro que inicia y termina a las 12 de la noche.  

Por último la Biblia cuando quiere establecer  una hora refiriéndose a las nocturnas, utiliza la palabra vigilia; por ejemplo para las 9 de la noche, es la primera vigilia y así sucesivamente hasta la cuarta de 3 a  6 a.m. Mientras para las horas del día  utiliza los números ordinales, por ejemplo la hora tercera corresponde a las 9 de la mañana, la ora sexta las 12 del día etc. También la palabra de Dios, nos ofrece tres parámetros exactos, que podemos tomar en cuenta en el relato de la muerte de Jesucristo que son:    

I) El primero  de ellos es el momento de su muerte,  que aconteció  a la hora novena,  o sea las 3 de la tarde, como ya se explicó, y así lo relata en Mar.15:34 “y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? Luego el 37 dice: Mas Jesús dando una gran voz, expiró.”

II) Luego nos enseña que ese día de la preparación en el cual murió, a las 6 de la tarde, poco antes de comenzar el día de reposo lo  enterraron, así lo relata en Lucas 23:54 diciendo: “era día de la preparación y estaba para comenzar el día de reposo” ( o sea a las 6.01 iniciaba el reposo de la pascua del jueves 15 de Nisán de ese año.)

 III) Por último nos enseña, que el primer día de la semana (el domingo) siendo aún oscuro ya Él había resucitado. La palabra no da la hora de su resurrección cosa que se explicará más adelante acerca de esa hora.   

El motivo de no mencionar  la hora de su resurrección, es porque Él ya había anticipado que estaría en la tumba 72 horas, desde el momento que lo enterraron a las 6 de la tarde; pero nadie estaba pendiente de su profecía. Luego sólo  se nos dice que antes del amanecer del día domingo, siendo aún oscuro ya había resucitado. En Juan 20:1 dice: “El primer día de la semana  María Magdalena fue al sepulcro  siendo aún oscuro y vio quitada la piedra del sepulcro;”  y por supuesto  el lugar estaba vacío.

Ahora pasemos al análisis de dos versículos; en Marcos 16:1y2 de la versión Reina Valera, revisión de 1960, que es la que más se ajusta a los hechos, y nos da detalles precisos de lo que realmente aconteció en esos días. Pero antes analicemos las contradicciones que se encuentran en la muerte de Jesús con el  tradicional “viernes santo”.  

CONTRADICCIONES EN LA SUPUESTA MUERTE DEL VIERNES.
Es  oportuno aclarar antes de iniciar este análisis, que para los judíos todos los días de alguna fiesta decretadas por Dios en la ley, eran y son día de reposo, y no únicamente el sábado. Esto se puede comparar actualmente, con los días de fiesta nacional que hay en cada nación. El hecho de no haber tomado en cuenta ese reposo en ocasión de la fiesta de la pascua; fue lo que  confundió  a muchos y pensaron que Jesús murió un  día viernes, como tampoco se tomó en cuenta Su profecía.

Analizando ahora lo que la tradición nos ha enseñado, que Jesús murió el día viernes antes del reposo semanal, que para el pueblo hebreo es el  sábado; en ese día no podía haber ninguna actividad bajo pena de muerte según  lo establecía la ley en Éxodo 31:14 que dice: Así que guardareis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare de cierto  morirá.  

Luego se nos dice que el primer día de la semana (el domingo) ya había resucitado; Como  leímos en Juan 20:1 “que el primer día de la semana María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro y vio la piedra quitada del sepulcro.” Es de  suponer que la Magdalena el domingo  se levantó muy temprano y fue sola al sepulcro.  

Ahora al analizar  con atención lo que relata el evangelio de Marcos  nos podemos dar cuenta del conflicto que se presenta, siempre en el supuesto caso de que el día de la muerte de Jesús hubiese sido el viernes. En el 16:1 de Marcos dice: “Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salome, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. Si después del reposo del sábado  viene el primer día de la semana que es el domingo, y ya Jesús había resucitado ¿cómo es que salieron a comprar las especias aromáticas PARA IR A UNGIRLE?  

Peor aun cuando leemos el  versículo 20:1 de Juan que dice: “El primer día de la semana (el domingo), María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro,  al sepulcro;  y vio quitada la piedra del sepulcro.”


Rápidamente  nos  damos cuenta de la incoherencia que existe  entre estos dos escritos;  ya que,  si después del día de reposo del sábado, viene el domingo; ¿Cómo podían  según el relato de Marcos 16:1 estar  María Magdalena con la otra María madre de Jacobo, y Salomé al mismo tiempo y comprando especias, para luego prepararlas para ir a ungir al Señor? Y para colmo, según el relato de Juan, María Magdalena  se encontraba en el sepulcro y Jesús ya había resucitado?

Surge entonces la  pregunta: ¿dónde estaba por fin  María Magdalena con las otras mujeres comprando especias, o en el lugar del sepulcro? Porque es imposible pensar que ella  estuviera en ambos sitios a la vez.  Esto daría la impresión que los dos versículos se contradicen.

Por supuesto que es imposible,  pensar  que Juan o Marcos inspirados por el Espíritu Santo, se hayan podido equivocar, en relatar lo acontecido.  Sólo hay que tratar de entender dónde está el problema interpretativo, de los dos pasajes bíblicos. Ya que todo eso se debe a la mala interpretación que se le dio a ese día de reposo, pensando que se trataba del sábado, y determinaron que Jesús fue crucificado ese tradicional “viernes”, antes del día de reposo.  

Al leer en  Marcos 16, el primero y el segundo versículo nos damos cuenta como él separa los dos reposos, donde en el primero fue el jueves; y luego de descansar ese día,  el viernes las mujeres salen de compra, y Marcos  en el 16:1dice:   “Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salome, compraron especias aromáticas para ir a ungirle”
   
Mientras en el verso 16:2 vemos como él cambia y especifica que se trata del reposo después del sábado al decir: “Y muy de mañana, el primer día de la semana, (el domingo) vinieron al sepulcro, ya salido el sol.” Refiriéndose a las otras mujeres que habían comprado las especies;  ya que María Magdalena se había adelantado yendo más temprano al sepulcro.    

RESUMIENDO LA APARENTE CONTRADICCIÓN.
Es evidente como ya  se explicó que  si María Magdalena el primer día de la semana siendo aún oscuro, estaba en el sepulcro, no podía estar con las otras mujeres comprando especias.  Luego ¿si las mujeres al pasar el día de reposo van a comprar las especias para ungir a Jesús, como es que  en el verso 2 de Marcos16 dice: Y muy de mañana el primer día de la semana, vinieron al sepulcro ya salido el sol? Surgiría la pregunta: ¿Dónde estaban por fin comprando especias o en el sepulcro? Claramente se puede notar que en esa semana había dos días de reposo. Uno era el de la pascua, y el otro  el del sábado.

Donde el día de reposo del verso 1, correspondía al día de la fiesta de la pascua, (el 15 de Nisán) que se celebraba anualmente según Levíticos 23:6 que dice: “Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura  a Jehová;”  el cual podía caer cualquier día de la semana, y ese año cayó el día jueves, y era por supuesto día de reposo y de gran solemnidad, como lo describe Juan, y ordenado por Dios. Mientras  en el verso 2 claramente menciona el primer día de la semana en el cual Jesús ya había resucitado y todo se  resuelve, como terminaremos de explicar a continuación.  

TAL COMO ACONTECIERON LAS COSAS SEGÚN  LA PALABRA DE DIOS.
Ya hemos analizado las contradicciones que hay en esa creencia que afirma que Jesús murió un día viernes y resucitó el domingo. Ahora se  iniciará, relatando paso a paso, con lo que nos enseña  la  palabra de Dios. Iniciando con el evangelio del apóstol Juan, después de la muerte de Jesús. En  el 19:31 dice: Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad).

El hecho que Juan   hace énfasis en ese día de gran solemnidad, era porqué en ese mismo día el 14 de Nisán,  en el templo se había sacrificado el cordero según lo que estaba  establecido en la ley. Y nadie tomó en cuenta  que a esa misma hora en el Gólgota se había efectuado el verdadero sacrificio del Cordero de Dios, en la persona de Jesucristo. Cumpliéndose  ese sacrificio  que se había venido efectuando desde los días de Adán.  Siendo el siguiente día el 15 reposo de la pascua.  

Ese año de la crucifixión de Jesús, el día 14 coincidió con el día jueves: (a pesar del asterisco* que los traductores  de la Biblia  pusieron en la palabra reposo*) para decir luego “aquí equivale a sábado.”  Siendo que ese era el reposo, por la celebración anual del sacrificio del cordero.

El que nos aclara lo expuesto anteriormente como ya se explicó es  Marcos, en el 16:1. Donde  comienza con decir: Cuando pasó el día de reposo, (de esa pascua que fue un  jueves, al día siguiente o sea el viernes) María Magdalena, María la madre de Jacobo, Y Salomé, salieron a comprar especias aromáticas para ir a ungirle. Ese día que salieron a comprar, la misma lógica nos indica que no podía ser otro que el viernes.

 En efecto después de comprar las especies, las prepararon  y descansaron nuevamente  el día sábado,  que era el reposo semanal;  porque tampoco ese día  se podían trasladar al sepulcro para ungirle. Así lo relata  Lucas en el 23:56 diciendo: Y vueltas,  prepararon especias aromáticas y ungüentos;  y descansaron el día de reposo, (el sábado) conforme al mandamiento.  Cuando leemos este versículo, hay tres cosas que se deben considerar.

La primera es: que ellas en ese día de reposo (del jueves 15 de ese mes de Nisán) no podían preparar las especies para ungir al Señor, primero porque no tenían todo lo necesario para prepararlas, y luego porque  estaba prohibido según la ley, de hacer lo  en un día de reposo.  De manera que descansaron ese día, y  el viernes  tal como lo afirma en Marcos 16:1 que dice: “Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, maría la madre de Jacobo, Y Salomé, salieron a comprar especias aromáticas para ir a ungirle.” Como esa muerte para ellas fue algo imprevisto, tuvieron que ir a comprar las especias para luego prepararlas.

La segunda es: que después de comprarlas las  tenían que preparar, y en Lucas 23:56  dice: “vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo, (del sábado)  conforme al mandamiento.”  En ningún momento, determina que las prepararon en el día de reposo; de manera  que tanto la adquisición de la especias, como su preparación, fueron hechas en un día laboral que en este caso no podía ser otro que el viernes.
La tercera es: que al preparar el viernes las especias, y el siguiente día era el  reposo semanal del sábado, tampoco pudieron trasladarse al sepulcro para ungirle. Tuvieron que descansar nuevamente, no pudiendo trasladarse al sitio donde estaba Jesús por la ley del reposo.

 Luego Marcos le da la última pincelada al relato diciendo en el 16:2: Y muy de mañana, el primer día de la semana (o sea el domingo), vinieron al sepulcro, ya salido el sol.  Aquí Marcos con esta expresión: Primer día de la semana, separa  el reposo que correspondía al día jueves de la celebración anual de la pascua; del reposo del sábado, como el primer día de la semana.

Ahora que hemos aclarado la secuencia de los hechos, es parar pensar que la confusión para decir que Jesús murió el día viernes se debió, a que se confundió el reposo de la pascua, que ese año fue el día jueves, con el reposo semanal del sábado. En ningún momento pensaron, que ese día de reposo, que mencionan los evangelios, podía ser otro que no fuera sábado. Como tampoco se tomó en cuenta la profecía de Jesús, donde afirmó que estaría tres días y tres noches, en el corazón de la tierra después de su muerte.

 Hoy día es muy común  entre los que usamos el calendario gregoriano, tener una fiesta nacional un día fijo durante el año, pudiendo este coincidir con cualquiera de los días de la semana, y tener de esa manera dos días de reposo en esos siete días. Donde hay un error, es en el asterisco que se ha colocado con su comentario al lado de la palabra  reposo.*  Como hay otras versiones que cambian directamente la palabra reposo en Marcos 16:1y le colocan  sábado. Pero ni ese asterisco, ni cualquier otro comentario pueden 
Invalidar la profecía de Jesucristo, del tiempo de su permanencia en la tumba.

Volviendo al tema de los tres días y tres noches, determinados por el Señor, (que son 72 horas;) nos guiaremos paso a paso, no por nuestras opiniones, sino por lo que los evangelios nos revelan. Antes de iniciar, es conveniente  aclarar lo que Jesús enseñó, que es el siguiente: al profetizar  el tiempo de su permanencia en el corazón de la tierra, Él no se refería desde el momento de su muerte, sino desde el momento que depositarían su cuerpo en la tumba.  Es decir en el corazón de la tierra ya que el sitio donde lo colocaron había sido abierto en una peña. Así lo profetizó el Señor al decir: Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres  noches, así estará el Hijo del Hombre  el corazón de la tierra tres días y  tres noches.”   

La celebración de la pascua.
Se ha explicado, que en esa semana se celebraría la pascua, que iniciaba  según la ley el día 10 del mes de Nisán, donde se tenía que  apartar el cordero que se iba a sacrificar el día 14 de ese mes. Sabiendo que se había acercado el día de su muerte, Jesús reúne a sus discípulos para celebrar con ellos la última cena. Luego se traslada al huerto de Getsemaní y  es apresado y llevado delante de Caifás y de los ancianos. Al  siguiente día el miércoles es presentado delante de Pilato, es sentenciado a muerte y crucificado.

Cerca de la hora novena, Jesús clama a gran voz diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿porque me has desamparado? Y habiendo otra vez clamado a gran voz,  entregó su espíritu.  Esto aconteció a la hora novena a las 3 de la tarde faltando tres horas, para terminar el día miércoles.

La gran preocupación de los sacerdotes y miembros del sanedrín era, que después  de la crucifixión del Señor,  por la ordenanza de la ley los cuerpos no podían quedar en la cruz; ya que el siguiente día era el reposo de la pascua, que comenzaba a las 6 p.m. de  ese día miércoles.

 El apóstol Juan lo relata de la siguiente manera en el 19:31 diciendo: “Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad).” Como se dijo anteriormente para que todo coincida bíblicamente, diremos que el solemne reposo de la pascua, que se celebraba en el mes de Nisán, que es el primero del calendario hebreo, donde ese año 27, corresponde al  33 del nuestro gregoriano.

Entonces siguiendo paso a paso los acontecimientos desde el momento que Jesús murió, a las tres de la tarde, nos guiaremos por lo que relata el evangelio según San Juan, ya que él se encontraba junto a la cruz con las mujeres y la madre de Jesús, su evangelio detalla más acuradamente  esos momentos  pos mortem de Jesús.

Y lo relata diciendo: Que José de Arimatea, fue a Pilato a pedirle que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús, y este se lo concedió. Entonces vino donde Él estaba,  y con los que le acompañaban, lo  descolgaron  de la cruz. También Nicodemo estaba con ellos, el cual trajo como cien libras de  un compuesto de mirra y de áloes.

De modo que  tomaron el cuerpo lo envolvieron en lienzos, con las especias aromáticas, según las costumbres judías, y lo pusieron en un sepulcro nuevo del mismo José de Arimatea. Debido a que el tiempo apremiaba por la proximidad del comienzo del reposo pascual, y esa tumba estaba cerca del lugar donde Jesús  había sido crucificado.

Luego en el 19:42 la palabra  lo detalla de la siguiente manera al decir: “Allí pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.” También  San Lucas en su evangelio, revela un detalle muy importante, al mencionar, a qué hora terminaron de sepultarlo.  En  efecto en  el 23:54 dice: “era día de la preparación y estaba para comenzar el día de reposo”. (De la pascua)  o sea que eran casi las 6 p.m. del día miércoles, y estaba por comenzar el  reposo del día 15 como lo exigía la ley. A  partir de ese momento que terminaron de colocarlo en el sepulcro, comenzarían a correr los tres días y las  tres noches de la profecía, dada por Jesús de Su permanencia en la tumba.

Un resumen.
 Es así que. Jesús murió a las tres de la tarde del día miércoles y fue sepultado a las seis de la tarde de ese mismo día,  comenzando a esa misma hora el día jueves, el reposo pascual.  Ahora toma sentido cuando Marcos 16:1 dice: Cuando pasó el día de reposo (del jueves) María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias para ir a ungirles. Esto ocurrió el día viernes, y ese mismo día prepararon las especias; al día siguiente tampoco  pudieron ir al sepulcro  porque era sábado, el reposo semanal, del séptimo día, por lo cual  descansaron nuevamente. Luego  Marcos aclara en el versículo 16:2 diciendo: “Y muy de mañana el primer día de la semana, (el domingo) vinieron al sepulcro, ya salido el sol.”

Por supuesto que tanto María Magdalena, que se presentó el primer día de la semana siendo el día  aún oscuro, como las que vinieron luego de  salido el sol, no encontraron al Maestro en su tumba porque él ya había  resucitado. Entonces ¿a qué hora resucitó el Señor?

 La cuenta es sencilla, si lo pusieron en el sepulcro a las seis de la tarde, del día miércoles, y a esa hora a las 6.01 comienza el nuevo día del jueves. Al inicio del viernes las 6.01 tenemos el primer día. Luego al inicio  inicio del día sábado  a las 6.01 tenemos el segundo día. Y al terminar el día sábado y comenzando el domingo a las 6.01 tenemos cumplidas las 72 horas tres días y tres noches profetizados por el Señor.

De esta manera  se cumplieron  como tenía que ser, las 72 horas o los tres días y las tres noches, en el corazón de la tierra (léase sepulcro).  Resucitando  al finalizar el día del reposo del sábado, y el inicio del día domingo a las 6.01 de la tarde.   Saber  ahora que hizo el Señor desde el momento que resucitó, hasta que se le presentó a maría Magdalena en la mañana de ese domingo,  tendremos que preguntárselo a él cuando le veamos. De repente fue a consolar algunos de esos corazones heridos a causa de su muerte, como el de su progenitora, que fue advertida por Simeón en Lucas. 2:35  “que una espada traspasaría su misma alma”.

Por supuesto que este comentario o estudio, no tiene como propósito cambiar la historia o la tradición del muy difundido “viernes santo,”  sino dar al que  desea estudiar y meditar en  la  palabra de Dios; unas base, o  una interpretación  lógica,  a la controversia que produce, la teoría de la tradición la cual  afirma, que el  viernes es el día de la crucifixión de Jesús, resucitando luego el domingo; invalidando así   la profecía del Señor  donde afirma que estaría en la tumba tres días y tres noches.

Publicado en marzo 2017 revisado 05/ 2018

A.P. correo  aggeop@gmail.com












domingo, 26 de octubre de 2008

CENTRO CRISTIANO DE GUAYANA. SU HISTORIA

Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos. Je. 10:23

En los primeros meses del año 1982 a raíz del retiro de la membrecía de varios hermanos y hermanas de la iglesia donde asistían, por incompatibilidad de doctrinas y actitudes; Dios puso en el corazón de los hnos. Aggeo Palumbi y Carlos Fushan, el deseo de visitar a estos hermanos, con la finalidad de reunir a esta hermandad. Así que, después de visitarle, y quedar de común acuerdo, nos reunimos para tener nuestro primer servicio, un domingo en la tarde, con un nutrido grupo de hermanos; en el hogar de los Esposos Aggeo y Rosa Palumbi, continuando allí las reuniones por algún tiempo.

Para esa fecha, el dueño del supermercado Santo Tome de Castillito, nos facilitó ocupar un local que tenían disponible al lado del supermercado, sin costo alguno para nosotros; con el acuerdo verbal que sería: Hasta que ellos lo necesitaran para el proyecto de ampliación que estaban desarrollando. Así que, acondicionamos el local para tal fin, compramos 60 sillas, como también un órgano, en Casa Verdi, para poder reunirnos en ese lugar. Mas tarde mandamos a fabricar 10 bancos y luego otros 5. El primer servicio en este nuevo local, lo tuvimos el día 18 de Julio de 1982 a las 10 a.m. (este fue nuestro segundo sitio de reunión) Con una asistencia de 55 personas, predicando en esa oportunidad tanto en la mañana como en la tarde, el hno. Guillermo Stepp misionero de las Asambleas de Dios. (Ya con el Señor)

Estábamos conscientes que ese lugar era provisional, así que comenzamos a buscar un terreno, para construir en el futuro un local propio, el hno. Palumbi consiguió uno de 504 mts. Cuadrados, diagonal a la universidad experimental abierta en Chilemex, propiedad del Sr. Humberto Mare, colindante a la residencia del dueño de Casa Verdi, que, para esa fecha teníamos buenas relaciones comerciales, ya que le habíamos comprado algunos instrumentos para formar una pequeña orquestra.

El 18 de agosto de 1983 dimos la inicial para adquirir el citado terreno, para que el resto se cancelara en el lapso de 60 días, o cuando estuviera listo el documento, legal de nuestra Asociación. Tuvimos que acelerar la redacción del documento para poder comprar el terreno, y el 19 de Diciembre del año 1983 se presentó el documento constitutivo para su registro, con el nombre de: “Centro Cristiano de Guayana,” (C.C.G.) El documento legal de nuestra Asociación, fue redactado por el Abogado, hno. Miguel Carranza, quedando la directiva integrada de la siguiente manera, Anciano: Aggeo Palumbi, Tesorero: Sam Omer Brengle, Secretaria: Livia Nichols, Diáconos: Ramón Fuentes y Juan Rentaría, Diaconisa: Camila Martínez.

Después de casi dos años los dueños del Supermercado nos dijeron que necesitaban el local, así que buscamos otro, que conseguimos en villa Central, edificio Residencias Caroní, en la misma calle, un poco mas arriba del supermercado. Para ese tiempo primeros meses del año de 1984 ya estábamos instalados en ese sitio, (nuestro Tercer sitio de reunión) y ya teníamos un pequeño conjunto musical compuesto de dos saxos altos, dos saxos medios, dos tenores, un bajo, una trompeta, dos bombardinos y una tuba, no tardó mucho para que los habitantes del edificio nos reclamaran que bajáramos el volumen de los instrumentos, ya que el sonido les estorbaba para hablar u oír la televisión, tratamos de cumplir pero era muy difícil y estábamos siempre con ese temor de los reclamos, nos gritaban y daban golpes a la pared, y como estábamos en una zona residencial no podíamos decir nada.

Pero a la vez estábamos contentos porque ya teníamos un terreno propio, y con la esperanza de que muy pronto con el favor de Dios, estaríamos en condiciones de poder construir nuestro local propio. Que lejos estábamos de la realidad, porqué para ese momento ignorábamos que Dios nos estaba conduciendo por otro camino; porque cuando el vecino de la parcela el Sr. Fiorani dueño de Casa Verdi, supo que éramos nosotros los que habíamos comprado la parcela al lado de su casa, manifestó su desaprobación por varios motivos: primero, porqué él siempre estuvo interesado en la adquisición de esa parcela, pero en el regateo para que se la vendieran más económica nunca llegó a un acuerdo con el antiguo dueño, (según nos refirió el mismo Sr. Mare,) segundo, y lo más grave para él, era el temor que ahora al lado de su casa se construyera una iglesia evangélica, y tercero porque esa era una zona residencial.

Para aquietarlo un poco, ya que reunió una comisión del conjunto vecinal y fueron a la casa del pastor Aggeo a exponer sus quejas, se le notificó (para calmarlos) que todavía no teníamos ningún proyecto, ni planos para la construcción, que solamente habíamos comprado recientemente ese terreno, y que en él, se podría construir también una casa y no necesariamente una iglesia. Seguramente que no salió muy convencido de lo expuesto. El Hermano Aggeo, estaba un tanto afligido por el error que había cometido, porque en ese momento, teníamos un serio problema donde nos reuníamos, con los vecinos por el ruido de los instrumentos, y también por estar en una zona residencial, y ahora se había comprado un terreno en otra zona residencial; realmente ni siquiera pasó por nuestra mente ese detalle, además que en ese sitio, con vecinos de clase alta, ellos nunca hubieran permitido la construcción de una iglesia en ese lugar.

No sabemos por cual razón, pero probablemente el Sr. Fiorani contactó con alguien de Bienes y Raíces en la C.V.G.para formular una queja formal, y allí le informaron que ellos estaban vendiendo terrenos con la zonificación A.C. (para asociaciones y clubes) en toda la avenida Las Américas y cerca de donde nosotros habíamos comprado el terreno. Rápidamente contactó con el hno. Palumbi refiriéndole el dato, el cual se trasladó al sitio, y en efecto le mostraron un planito con varias parcelas, dándole a escoger, la que estaban disponibles; tan fácil, como si se tratara de comprar algo en un negocio cualquiera. Viendo la ubicación, y el sitio tan céntrico donde estaba ubicado el terreno, no podía creer lo que le estaban mostrando; en ese momento se conmovió agradeciendo a Dios por todo eso, siempre pensó, que esos terrenos eran para privilegiados y con influencias. (Aunque nosotros somos más que eso) el confesó, que nunca se le hubiera siquiera ocurrido ni remotamente, de acercarse a esa dependencia de Bienes Raíces de la C.V.G. de no haber sido por el Sr. Fiorani.

Así que tomó el planito, se trasladó al sitio, y escogió la parcela que estaba más nivelada y que necesitaba el menor movimiento de tierra, con respeto a la calle, y esa era la parcela 203-00-09 de casi 2.100 metros cuadrados. Al notificar a la C.V.G. el número de la parcela seleccionada, nos pidieron una carta donde la junta directiva solicitara su adquisición. El día 13de febrero de 1984 pasamos a Bienes y Raíces, la carta donde se le manifestaba la aprobación por parte de la directiva, solicitando la compra de la mencionada parcela. Era solamente el comienzo ya que como entidad gubernamental, nos pidieron varios documentos que no teníamos; entre ellos la inscripción de la iglesia al Ministerio de Justicia y de Cultos, pero todo eso nos sirvió para actualizar y poner al día la documentación de la Iglesia, en los albores de de su nacimiento; teníamos apenas dos años de formada.

Para ese momento, el compromiso de adquirir la nueva parcela a la C.V.G. era motivo de preocupación, ya que todos nuestros recursos los habíamos invertido en la compra del terreno anterior. Cuando recibimos la información del costo de la parcela nos preocupamos (como humanos) aún más; porque a veces somos tardos para entender, que, si estamos en la voluntad de Dios, y Él nos esta guiando por esos caminos misteriosos, todo lo que hacemos prosperará. La información que recibimos fue que el costo total de la parcela era de 461.408 Bs. Como 107.304 US $ y para la fecha de la firma teníamos que pagar el 20 % teníamos la esperanza que todo el proceso tardaría algún tiempo, pero teníamos que comenzar a pensar en la venta de la parcela recién adquirida, la incógnita era si lográbamos venderla antes de la firma para efectuar la nueva adquisición; ya que por años el Sr. Mare la tuvo en venta sin ningún resultado.

No recuerdo los detalles si pusimos un cartel ofreciendo la venta del terreno, y a su vez le pasamos una carta al Sr. Fiorani de Casa Verdi dándole la primera opción de compra; lo cierto fue que el 27 de julio de 1984 recibimos una carta del Sr. Fiorani manifestando estar de acuerdo con la compra de la parcela adyacente a su casa, de nuestra propiedad. La vendimos con un incremento del 10 %.

Algunos podrán pensar o decir, que todo esto fue pura casualidad, pues para nosotros la palabra casualidad no la conocemos; lo que aplica en nuestro medio es: El reconocer a Dios en todos nuestros caminos, para que nos vaya bien, y enderece las veredas, aunque estas veredas nos parezcan extrañas. ¿Como se podría pensar en la casualidad, si estábamos agobiados y huyendo de un problema que teníamos en el local donde nos reuníamos, por ser una zona residencial? Y ¿cómo pudimos cometer el error de comprar un terreno justamente en otra zona residencial?, y además de personas pudientes que nunca hubieran permitido la construcción de una iglesia en ese lugar. ¿Cómo podía el Sr. Fiorani siquiera pensar que su apatía hacia el evangelio, y manifiestas reuniones de rechazo a esa adquisición de parte nuestra, estaban siendo utilizadas y guiadas por Dios para que nos condujera hasta la C.V.G.? ¿Y cómo podía siquiera pensar que su deseo de obtener ese terreno se realizaría, a través de nosotros? (ya que anteriormente no pudo ponerse de acuerdo con el Sr. Mare) ¿sabría él, que con la compra de nuestro terreno a la vez nos solucionaría el problema de dar la cuota inicial, para la compra a la C.V.G del nuevo terreno?

Todas estas incógnitas, no pueden absolutamente ser el producto de la casualidad. Reconocemos que Dios fue el planificador de todo esto, El Sr. Fiorani, el hermano Palumbi, y el Sr. Mare, no fueron sino instrumentos utilizados por Él para un fin, que no era otro, que el de manifestarnos su amor, y que estuvo, y estará con nosotros. Cuando nuestros planes coinciden con su voluntad todo lo que hacemos prosperará, y ratificando así una vez más, que nuestro trabajo desinteresado en el Señor no es en vano.

Después de tener y presentar todos los recaudos exigidos por la C.V.G. el 17 de Septiembre de 1985 fue la firma del contrato de venta de la parcela 203-00-09 al Centro Cristiano de Guayana; ya teníamos nuestro terreno, aunque debíamos 60 cuotas de unos 1.870 Dólares mensuales. Para principios del año 1986 ya estábamos trabajando en la planificación con algunas propuestas y planos para la construcción, pidiendo inclusive al hermano Sam Brengle, nuestro tesorero que nos trajera, en uno de sus viajes al norte, algunos planos de iglesias, para tener ideas de lo que se quería hacer.

Para esa fecha estábamos también atendiendo una iglesia en San Félix en el barrio Buen Retiro, llamada “Aguas Vivas”, mayoritariamente de población guyanesa; íbamos los domingos en la tarde. El hno. Sam y la hna. Margarita Baillie estaban encargados de ese campo. También estábamos visitando Iglesias con nuestro conjunto musical, con la idea de recabar fondos para la construcción, pero más eran los gastos de movilización que lo que se recolectaba, hicimos una petición de cabillas a Sidor, y tampoco tuvo éxito, luego pensé, que Dios quería que confiáramos más en Él que en otros, y que pusiéramos de nuestro esfuerzo en su realización.

Para febrero del año 1988. El hno. Palumbi manifestó a la directiva, que debido a varios problemas, de índole familiar, Judicial en el trabajo, y la conducción de la iglesia estaba exhausto, y propuso que se buscara un pastor, que pudiera atender mejor la obra, aunque su idea no era abandonar la iglesia, sino la de seguir ayudando como un miembro más, en el fortalecimiento y avance de la obra. Para ese tiempo, estaba de visita en la zona un misionero de Puerto Rico, de la Iglesia Bautista, de nombre Héctor Meléndez y su esposa Nilda. También estaba un hno. Llamado Peña egresado del I.B.C. de Barquisimeto que estaba dispuesto a aceptar el cargo, y estaba el hno. Benito Solano miembro de la iglesia y también estudiante del I.B.C. en Barquisimeto.

En el mes de Abril de ese año, el hno. Palumbi, después de haber participado a la congregación las razones de su separación voluntaria del cargo de pastor, mas no de la iglesia; aunque algunos no compartían este cambio, el 27 de abril de 1988 se sometieron los tres candidatos a votación quedando electo el hno. Benito Solano. La primera directiva con el hno. Benito como pastor fue electa el 15 de Junio de 1988 quedando de la siguiente manera: Diáconos: Ramón Fuentes, Aggeo Palumbi, Rafael Romero, Jesús Cermeño, Hernán Gutiérrez, y Octaviano González. Diaconizas: Iris Mendoza, Camila Baillie, y Emma Guevara, Por el período de un año y con una directiva como la que estaba vigente, el Pastor Benito notó como los cambios que él deseaba efectuar no prosperaban, por no tener la aprobación de la mayoría de la directiva.

Lo que realmente aconteció fue: Que en lugar de actuar con prudencia y ganarse la confianza y el favor de la congregación, se dedicó en un afán de efectuar cambios en la constitución, descuidando la parte más importante, la paciencia las relaciones humana hacia los hermanos, y el trato hacia algunos miembros que no estaban de acuerdo con sus planteamientos. Las cosas marcharon regularmente hasta agosto de 1989 cuando en reunión de Iglesia (2 de agosto de 1989), en lugar de seguir como se venía haciendo que la asamblea escogiera sus directivos (Diáconos y Diaconizas). El Pastor presentó una plancha de dos Diáconos y dos Diaconizas, y pidió a la congregación que se le diera para su aprobación un voto de confianza, y se aceptara así la nueva directiva, de la manera como ésta fue presentada.

La imposición causó inconformidad, con ésta nueva modalidad, estaba eliminando los que le podían adversar en los cambios que él pensaba hacer en la constitución y estatutos de la Iglesia. La nueva directiva quedó constituida de la siguiente manera: Diáconos: Ramón C. Fuentes y Jesús Cermeño, Diaconizas, Iris Mendoza y Gloria de Grumet. Aunque el Pastor saliente, hno. Aggeo, no comulgaba con algunas cosas, trataba de no participar, absteniéndose de hacer comentarios para evitar confrontaciones, pero para él hno. Benito, la sola presencia del hno. Palumbi le era de tropiezo, así que amistosamente fue a su casa, para hablarle, pidiéndole que dejara de asistir a la Iglesia, alegando que los hermanos lo veían él todavía como Pastor, y además explicando, que eso no era normal que un pastor, después que la congregación elegía a uno nuevo, el otro se quedara en la iglesia.

Aunque el hno. Aggeo trató de convencerlo de lo contrario, diciéndole que sus actitudes eran pasivas, y que le había apoyado en varias oportunidades, no quedó satisfecho; así que él hno. Palumbi continuó asistiendo por un tiempo más, sin tomar parte alguna, a ver si las cosas cambiaban. En ese tiempo, el hno. Benito comenzó a invitar algunos predicadores, con mensajes alusivos a que la iglesia lo tenía ligado, y que sin esa libertad no habría progreso, en una de esas invitaciones, vino un pastor y con una actuación digna de película, dijo: Que orando, Dios le reveló que tenía que darle un mensaje a nuestra iglesia y el mensaje era: ”Dejen trabajar a mi siervo” repitiéndolo varias veces; frente a tanta bajeza, el hno. Palumbi optó por retirarse de la iglesia, (de todas formas esa actuación surtió su efecto) y comenzó a asistir a la iglesia de los Diez Mandamientos.

Para esa fecha él hno. Benito había dejado el trabajo que tenía de supervisor en Sidor, y percibía un sueldo de la iglesia. Aunque para esa fecha varios dejaron de asistir, y se fueron para otras iglesias por varias razones, que no vienen al caso, mencionar para en este tema de la reseña de la iglesia. Razón por la cual solamente se hace un breve resumen de la situación del Centro Cristiano de Guayana; para el mes de septiembre de 1992, y esta era la siguiente: El terreno ya estaba cancelado y se nos había entregado el documento de propiedad, el hno. Benito mandó a fabricar una plataforma para efectuar campañas al aire libre, viajó a lo Estados Unidos para recabar fondos para la construcción, a su regreso efectuó varias campañas locales con hermanos invitados para tal fin, cuyos resultados para la iglesia no fueron económicamente positivos, (aunque puede que muchos se hayan convertido) las ofrendas bajaron y los gastos acabaron con el tesoro, a tal punto que no había para pagar el alquiler del local, ni para sustentar el pastor, manifestando luego el hermano Benito a la directiva, que tenía que buscar un trabajo para poder sostener su familia.

Para esa fecha tenía lista una nueva constitución, la que el deseaba, la que en su sincera opinión pensaba que era lo mejor para la iglesias, donde el Pastor era señor del rebaño, pero ya para que, 21 ovejas ya no estábamos asistiendo y pronto serían desincorporadas del libro de membrecía. De estas experiencias podemos sacar la conclusión, que las iglesias no marchan, ni crecen, por tener la mejor constitución de este mundo, sino con la guía de Espíritu Santo, y la mejor disposición de parte nuestra, de amarnos y tolerarnos los unos con los otros, y tratando de convencer a los demás que no comparten nuestras ideas, con la palabra de Dios, con mucha paciencia, en el amor fraternal y dispuestos también a oír, para no darle lugar al que trata siempre de poner discordia entre nosotros, que no es otro que nuestro común enemigo el diablo.

Debido a esta situación insostenible financieramente, tuvieron que salir de ese sitio de Villa Central; y como el hno. Benito tenía una casa en Villa Colombia pensaron que podrían por algún tiempo reunirse en esa casa, y así lo hicieron por algunos meses. (Este fue el cuarto sitio de reunión) Después de algunas reuniones en esa casa, se supone que hablaría con el hno. Héctor Meléndez (de Puerto Rico) para que se hiciera cargo de la Iglesia, y en una reunión efectuada en ese lugar de Villa Colombia se despidió como pastor, entregando la Iglesia a cargo del hno. Meléndez. Como este hermano tenía una casa alquilada en Unare II, acondicionaron el lugar para tener los servicios en ese sitio, por lo cual se mudaron nuevamente para ese sitio de Unare II. (Nuestro quinto sitio de reunión)

Relato personal del Hno. Palumbi.

Para el año 1994 estaba yo completamente ajeno a la marcha del Centro Cristiano por estar separado y asistiendo en otra iglesia, ni sabía donde se estaban reuniendo, ya catalogaba lo acontecido como una experiencia más de mi vida Cristiana, pero como mi camino de todos los días, yendo hacia el trabajo, era el de pasar al lado del terreno, cuando me fijaba en el, y daba lugar a la meditación, viendo el estado de abandono en que se encontraba ese lugar , pensaba en lo absurdo de la situación, causada por sostener y darle prioridad a principios légales, antes que los espirituales.

En ese tiempo, de vez en cuando me visitaban a mi casa los esposos Meléndez, los misioneros que estaban al frente de la iglesia Centro Cristiano, ya que teníamos buenas relaciones con ellos, pero seguramente a fin de evitar problemas en la iglesia nunca me invitaron a que los visitara. Pero el día 5 de Julio de 1994 día de fiesta nacional, comenzaron a cambiar las cosas; estaba descansando en mi casa cuando tuve la grata visita de un grupo de hermanas y hermanos del Centro Cristiano, con mucha alegría y cantando coros, realmente me emocioné mucho en volverlos a ver y se me aguaron los ojos, al sentir el sincero amor y el calor hermanable, nos saludamos no abrazamos fue todo muy agradable (no tocamos temas alguno de la iglesia) pero entre otras cosas que hablamos, la hermana Iris me preguntó, llamándome aparte, si estaba dispuesto a ayudarlos, (al momento no sabía en que podía consistir la ayuda ya que el hermano Meléndez estaba al frente de la obra) pero pensando que podían tener algún tipo de problema, le manifesté que sí estaba dispuesto.

Así después de pasar con ellos un tiempo muy ameno se despidieron, no sin antes quedar de acuerdo, por la invitación que recibí, que el siguiente domingo contracambiaría la visita en Unare, donde se estaban reuniendo, también para demostrarle que no tenía ningún problema en acompañarle. Mi esposa y yo, estábamos separado de ellos por circunstancias ajenas a nuestra voluntad, y tampoco queríamos ser motivo de algún problema.

El primer domingo después de la visita que tuvimos en nuestra casa, fuimos al servicio dominical y me enteré por los anuncios que el día 14 de Julio de 1994 los miembros de la iglesia tendrían una reunión con unos hermanos que vendrían de Puerto Rico, donde se decidiría el rumbo a tomar de la Iglesia, por supuesto yo no asistiría a esa reunión. Después supe algunos detalles de esa reunión y entre otras cosas la insatisfacción de la forma de ser del hno. Meléndez, y así luego de debatir, decidieron que no se afiliarían a la misión de Puerto Rico.

El sábado de la semana después de esa reunión, seguramente por el agrio sabor dejado de ella, los Hermanos de Pto. Rico le dirían al hermano Meléndez que regresara a Puerto Rico, ya que estaba perdiendo su tiempo aquí, con una mayoría de la asamblea en contra; por lo cual, vino a mi casa con los libros y documentos de la iglesia para entregármelos; ya que él pensaba regresar a su país, yo le manifesté, que no podía aceptar ni el encargo de la iglesia, ni esos documentos, de esa manera unipersonal, sino que consideraba sería necesaria la aprobación y el consentimiento de la congregación.

El domingo después de venir a mi casa el hermano Melendez , los visitamos (mi esposa y yo) nuevamente, y tuvieron otra reunión yo no sabía de la reunión (los hermanos de Puerto Rico ya habían dejado la zona) nosotros nos sentimos algo incómodos, debido a que se estaban ventilando actitudes habidas entre algunos miembros y el misionero Meléndez; que apenaron mucho a la hna. Nilda esposa del pastor y al mismo Meléndez, él cual luego se disculpó pidiendo perdón a los que estaban resentidos; también note cierta resistencia de parte de un hermano alegando repetidas veces que no podían haber dos pastores refiriéndose a Meléndez y mi persona (fiel discípulo de Benito) me preguntaba: ¿si nunca había leído, que en las epístolas repetidamente cuando se refiere a los que gobiernan las iglesias los escritos se dirigen a ellos como “a los ancianos” (presbúteroi) plural, y no al anciano en singular? Bien como la reunión no avanzaba, el hno. Zambrano propuso que se sometiera a votación mi aceptación, hubiera preferido no estar presente por la incomoda situación en que me encontraba, pero disimulé.

En efecto después de una votación con 3 abstenciones, ninguno en contra y 17 a favor se me encargó nuevamente la iglesia; en ese momento el hno., me entregó los documentos, y renunció al cargo que venía desempeñando en la iglesia. Como el hno. Meléndez viajaría, y el contrato de la casa donde estaban alquilados estaba vencido, nos mudamos y comenzamos a reunirnos en el local 1 del edificio Altamira en Alta vista. (Sexto sitio de reunión) En el tiempo que estuvimos reuniéndonos en ese sitio se unieron con nosotros algunos hermanos de la iglesia del Jardín Levante con la familia Bravo que tomarían participación activa en la reorganización de la iglesia.

La construcción de la iglesia fue una tarea dura para el reducido número de hermanos que habían quedado, la cooperación fue de una u otra forma casi total. Para recabar fondos hicimos un termómetro que indicaba semanalmente cual era la disponibilidad del tesoro de la Iglesia; y eso nos animaba para ofrendar para que el termómetro se elevara. También se hicieron promesa que cada miembro se comprometiera con una viga, una ventana etc. En el sitio nos reuníamos para trabajar, los sábados y domingo, unos cavando zanjas, otros poniendo tubería, otros batiendo mezcla, vaciando columnas, otras cocinando y repartiendo comida; se respiraba el mismo aire de cooperación que había en Israel cuando reconstruían lo muros de Jerusalén.

Lo que más quedó impreso en mi mente de la construcción, fueron dos cosas, una, cuando se estaba colocando la estructura del techo, estábamos colocando una viga sobre la pared del frente, yo estaba sobre la escalera ayudando a sostener la viga en la parte mas alta como a 6 ó 7 metros de altura, mientras el soldador ponía un punto de soldadura, para fijar la viga en la parte mas baja de la columna, luego de puntearla se trasladó para fijar la parte más alta donde yo estaba sosteniendo la viga montado en la escalera, cuando el soldador movió la viga para llevarla en su sitio para poderla soldar a la otra en el vértice, con el movimiento se rompió el punto de soldadura que había puesto al otro extremo de la viga, (seguramente el punto no era suficientemente fuerte) la cual no estando fija en ambos lados, resbaló de la pared y en lugar de caer al otro lado de la pared, se me vino encima tumbando la escalera y mi persona al suelo. En esa fracción de tiempo mientras caía me encomendé al “Señor de la obra” pensaba que había llegado mi hora; pero no, todavía le era útil, rápidamente me socorrieron me llevaron a la Clínica Familia, tenia un morado e hinchado el brazo cerca de la mano izquierda y un dolor en una pierna a la altura de la nalga, cuando me examinaron, el traumatólogo no encontró ni un solo hueso roto y a las pocas horas me dieron de alta. Considero que al caer de esa altura y no pasarme nada, no pudo ser otra cosa que el cumplimiento de la promesa del Salmo 91:11,12 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán para que tu pie no tropiece en piedra. Fue realmente un milagro y otra señal, de que no duerme el que nos guarda.

A parte de este accidente no tuvimos otra cosa que lamentar, porque Dios esta con nosotros. La otra cosa que quedó también impresa en mi mente fue cuando terminamos de montar la estructura del techo y comenzamos a colocar las tejas. Como son un tipo de tejas especiales de cemento, y son algo pesadas tuvimos que subirlas en pasa mano, así que en cada metro, aun subiendo por las escaleras había un joven o una joven, pasando de mano en manos esas tejas; habíamos como más de 20 trabajando en esa tarea, hasta tarde en la noche, con bombillos alumbrándonos; también habían varios acompañándonos. Mujeres, niños, y ancianos, que no podían hacer ese trabajo pero se desempeñaban pintando las tejas, sirviendo y repartiendo refrescos y comida, pero todos trabajando con gran espontaneidad y alegría, porque era la obra del Señor, en el terreno que nos permitió ocupar. Siempre contando con la ayuda de Dios, y el esfuerzo físico y económico de cada miembro.

Para los primeros meses del año 1996 como teníamos que desocupar el local donde nos reuníamos por estar comprometido; aún sin terminar comenzamos a reunirnos en la nueva construcción, hacíamos el servicio dominical en la plataforma donde esta ahora el púlpito. (Habíamos llegado a nuestro séptimo y definitivo sitio de reunión) Desde aquel primer servicio en el año 1982, en mi casa, habían transcurrido 14 años, y si el numero 7 tiene algún significado la iglesia Centro Cristiano había terminado su peregrinación, reuniéndose en seis lugares diferentes antes de llegar al séptimo y definitivo, nuestra iglesia actual, la parcela que Dios tuvo a bien que tuviéramos por nuestra sede; para ver cumplido el deseo de poder reunirnos en un lugar sin tener el problema que nos mandaran a bajar el volumen de los instrumentos musicales.

Lastimosamente ya ese conjunto musical no existe, para que pudiera con sus sonidos, alegrar el área del nuevo templo; allí están guardados los instrumentos, testigos mudos de lo que un día fueron. Seguro estoy que si se hubieran manejado las cosas adecuadamente con la guía del Espíritu Santo, el conjunto hubiera perdurado en el tiempo, y yo mismo estuviera todavía tocando mi bombardino, como Benito su saxo tenor. Asumo con dolor parte de la culpa de lo acontecido, pero mis intenciones nunca fueron de abandonar el Centro Cristiano, sino de seguir colaborando porque para el Señor tanto vale el que dirige, como el que se desempeña en otras tareas; porque para eso decimos y creemos, que somos un cuerpo en Cristo, cuyos miembros tienen cada uno sus definidas funciones.

Pero así como Dios se encargó de enrumbar nuevamente la iglesia, espero que Dios levante alguien capacitado y con voluntad, para desempolvar esos instrumentos para y darle la función para lo cual fueron construidos. Concluyendo parte de este relato histórico de la iglesia C.C.G, digo parte, porque a la fecha, año 2007 la iglesia sigue adelante y unida, con otros proyectos por delante. No olvidando nunca los errores del pasado para no repetirlos y cuando hay que tomar alguna decisión, no tomarla por algún fin o idea personal, o para imponer ideas propias, sino buscando la dirección del Espíritu de Dios y la colaboración espontánea, no poniendo, como dice la palabra “bozal al buey que trilla,” y con la mira hacia delante, trabajando siempre con el norte de que nuestras actuaciones sean con el único fin de enaltecer a Jesucristo y su obra, y no nuestro ego.

Haciéndolo de esa manera el enemigo que anda alrededor de nosotros, no podrá prevalecer en contra de nuestras actuaciones, porque el que vela sobre cada grupo que componemos su iglesia universal es el que dijo “he aquí yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin” A Dios sea el Agradecimiento la honra y la gloria por esta humilde obra que nos ha permitido realizar. Digo humilde porque antes los ojos de Dios realmente este templo perecedero, no tiene valor alguno, lo más precioso, lo más valioso para él, somos nosotros, los que por haber sido elegido por él, pudimos creer en la luz que es Cristo, y nos reunimos en el lugar que él nos proporcionó, para alabarle y agradecerle por todo lo que él hizo por nosotros. Gracias Señor por elegirnos.
Aggeo Palumbi